Jordania: un país de contrastes
Jordania,
oficialmente Reino Hachemita de), llamado Transjordania hasta 1950 es un país
de Asia ubicado en la región de Oriente Medio.
Limita al Norte con
Siria, al noreste con Irak, al este y sur con el reino de Arabia Saudita, al
suroeste con el mar Rojo ,en el golfo de Aqaba, y al oeste con Israel y
Cisjordania. Su capital y ciudad más poblada es Amán.
El reino se creó a
raíz de la división de la región llevada a cabo por Francia y Reino Unido tras
la Primera Guerra Mundial.
En 1946 Jordania se
convirtió en un estado soberano e independiente con el nombre inicial de Reino
Hachemita de Transjordania. Tras la captura de Cisjordania durante la Guerra
árabe-israelí de 1948, Abdalá I tomó el título de Rey de Jordania y Palestina.
Jordania es un país
ligado a la Historia. Ha sido el hogar de algunos de los asentamientos humanos
más antiguos y todavía hoy podemos admirar en su territorio reliquias de muchas
de las grandes civilizaciones del mundo. Gracias a su ubicación estratégica en
Oriente Próximo, los territorios de Jordania y Palestina han servido de nexo
entre Asia, África y Europa.
1-INFORMACION GENERAL
UBICACIÓN GEOGRÁFICA
Jordania
está en Oriente Próximo y limita con Siria, Arabia Saudí, el Mar Rojo,
Palestina, Israel e Iraq. Su superficie es de unos 89.342 km2 y sus coordenadas
31° Norte, 36° Este.
Jordania
es una monarquía constitucional en la que el rey (en estos momentos Abdalá II)
2-Los mejores 10 lugares para visitar en Jordania
En Jordania
tenemos unos interesantes lugares
que visitar cuando visitemos en nuestras vacaciones, a continuación os detallo
los lugares que no debemos dejar de visitar.
1-El Tesoro -El Khazneh, en Petra:
El Tesoro es el monumento más célebre en la antigua Petra – un sitio magnífico que fue
votado como una de las Nuevas Siete
Maravillas del Mundo.
Tallada en el siglo primero antes de Cristo de un importante
rey nabateo, la enorme fachada recibe las influencias artísticas de la antigua Alejandría y es impresionante
por su magnitud y grandeza.
Las rocas de Petra son extraordinarias por sus colores, grandes tumbas y elegantes fachadas talladas se encuentran entre
los tesoros arqueológicos más impresionantes del mundo.
2-Ciudad romana de Jerash
Jerash es una de las ciudades
romanas más bellas y mejor conservadas de Oriente Medio.
La Gerasa antigua
se dio a conocer durante la época
helenística, pero su época de oro fue en los siglos segundo y tercero
AC, un momento en que la ciudad fue honrada por la visita del emperador
Adriano.
El visitante moderno
encontrará teatros completos,
ruedas grandes baches calles con columnas, un enorme arco de triunfo y
un hipódromo.
Es una experiencia
inolvidable y auténticamente
árabe.
El Monasterio
(Ed Deir en árabe) es el monumento
más grande de Petra y puede haber sido dedicada al
rey nabateo Obodas I que reinó en el siglo primero antes de Cristo.
Es mejor visto en el sol de la tarde, el Monasterio requiere un poco de esfuerzo para llegar.
Se debe ascender 800
escalones hasta la tumba
de Obodas desde donde se
disfruta de unas magníficas vistas de las montañas de los alrededores y ser
recompensado con el .
Nadie puede hundirse
en las aguas saladas del Mar Muerto, que tienen un contenido de
sal diez veces mayor que la del Mediterráneo.
Se dice que fue visitado por la reina Cleopatra, el Mar Muerto es balneario natural más antiguo del
mundo, y está situado a más de 360
metros bajo el nivel del mar.
La enorme Crusader y el castillo de Kerak mameluco con su anillo imponente de murallas y torres ha sido una fortaleza desde los tiempos bíblicos.
Los cruzados tomaron 20 años para fortalecer el lugar que se convirtió en la sede del Señor de Transjordania, uno de los feudos más importantes del reino cruzado.
A finales del siglo
12 castillo de Kerak fue atacado dos veces por el líder árabe Saladino.
Qasr Amra es el sitio
más importante de la región y ha
sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Iglesia de San Jorge alberga un famoso mapa de mosaico del siglo sexto, mientras que el parque arqueológico Madaba conserva una serie de obras recientemente descubiertas como los fantásticos mosaicos de la iglesia de la Virgen y el Salón Hipólito.
3-itinerario
Día 1 :
ESPAÑA / AMMAN
Salida
en vuelo regular destino Amman. Llegada y traslado al hotel de categoría
elegida.
Amán, capital de
Jordania, es una ciudad fascinante llena de contrastes, una mezcla única de lo
antiguo con lo moderno, situada estratégicamente en un área de colinas, entre
el desierto y el fértil valle del Jordán.
En el centro
comercial de la ciudad, se codean edificios ultramodernos, hoteles, modernos
restaurantes, galerías de arte y boutiques con cafeterías tradicionales y
talleres de artesanía. Cualquier rincón evidencia el pasado antiguo de la
ciudad.
Debido a la
prosperidad de la que disfruta la ciudad en nuestros días y a su clima
templado, casi la mitad de la población de Jordania está concentrada en el área
de Amán.
Los barrios
residenciales consisten principalmente en calles y avenidas perfectamente
alineadas y flanqueadas por elegantes casas blancas, ya que una ley municipal
establece el uso de la piedra local en la fachada de las casas.
El centro es mucho
más antiguo y más tradicional. Ahí encontrará negocios más pequeños que
producen y venden casi de todo, desde artículos de joyería hasta utensilios del
hogar.
Los habitantes de
Amán son multiculturales, educados, hospitalarios y conforman una sociedad muy
variada. Dan la bienvenida a los visitantes y muestran orgullosos su fascinante
y vibrante ciudad.
Día 2 :
AMMAN / MAR MUERTO / AMMAN
Desayuno y salida
hacia el Mar Muerto, bajando a casi 400
metros bajo el nivel del mar, donde podremos disfrutar de un baño en las
instalaciones exteriores acuáticas de AMMAN BEACH .
Siendo el punto más
bajo sobre la faz de la tierra, esta amplia extensión de agua es el destino
final de innumerables ríos, entre los que se encuentra el río Jordán.
Recibe agua del río
Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce
sobre el lago, y el nivel de sus aguas es el resultado del balance entre estos
aportes y la evaporación.
Cuando las aguas
alcanzan el Mar Muerto están rodeadas por tierra y no tienen escapatoria, por
lo que se evaporan dejando una densa y rica mezcla de sales y minerales que
proporcionan a la industria, agricultura y medicina algunos de sus productos
más exquisitos.
El mar Muerto está flanqueado al este por
montañas y al oeste por las colinas de Jerusalén que le otorgan una belleza
casi de otro mundo. Aunque la zona no está muy poblada y se mantiene en
relativa calma, se cree que fue cuna de cinco ciudades bíblicas: Sodoma,
Gomorra, Adama, Seboim y Segor.
Si desea combinar una
visita al Mar Muerto con una excursión de buceo a Aqaba durante su estancia en
Jordania, disfrute primero de la experiencia del Mar Muerto.
Uno de los paisajes naturales y espirituales
más espectaculares del mundo es la costa este del Mar Muerto, que ha
evolucionado hasta convertirse en el centro tanto del turismo religioso, como
del turismo de salud y bienestar de toda la región.
La atracción
principal del mar Muerto son sus cálidas y saladas aguas, que contienen diez
veces más sal que las del resto de los mares del mundo y son ricas en sales
clorhídricas como el magnesio, sodio, potasio y bromo, entre otros minerales.
Sus aguas cálidas e
increíblemente flotantes ricas en minerales han atraído a muchos visitantes
desde tiempos remotos, incluyendo al rey Herodes y la bella reina egipcia
Cleopatra. Todos ellos se han deleitado con el lodo negro y estimulante del Mar
Muerto y han flotado fácilmente sobre sus aguas mirando al cielo mientras se
empapaban de sus saludables minerales, a la vez que se calentaban con los
ligeros rayos del sol de Jordania.
Playa
turística de Amán
Situada en la
carretera principal del Mar Muerto, a dos kilómetros de la zona de los hoteles.
La playa turística de Amán cuenta con piscinas y vestuarios para los viajeros
con bajo presupuesto y para los residentes por un precio módico. La playa
turística de Amán es el lugar ideal para celebrar fiestas y otros eventos.
Estrictamente
hablando, la definición usual de salinidad no es aplicable; se define su
cuasi-salinidad[cita requerida] basándose en el apartamiento de la densidad del
agua de 1000 kg/m³ a una temperatura de referencia de 25 °C. La cuasi-salinidad
de sus aguas profundas es de 235 kg/m³, que corresponde a una salinidad del
28%, y crece a una tasa de 0,5 kg/m³/año en verano, y prácticamente no decrece
en invierno.
En la capa
superficial puede llegar a un máximo de 238–240 kg/m³ coincidiendo con la
máxima temperatura 34–35 °C.
La salinidad varía
con la profundidad, la estación del año y el régimen hidrológico del lago, que
pasa por períodos holomíticos y meromíticos.2 Como comparación, la salinidad
promedio del agua de los océanos está entre 3,1–3,8%, es decir unas 9 veces
menos. Ningún ser vivo habita en él, salvo las artemias.
Tan elevada salinidad es lo que impide a un
ser humano hundirse en sus aguas de forma natural, debido a que la elevada
densidad de sus aguas (1 240 kg/m³) ejerce un empuje superior a la del mar (1
027 kg/m³), pudiéndose flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha
hecho mundialmente popular.
Es rico en potasas,
bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y
de manera muy económica. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la
parte sur del mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos
minerales para el desarrollo de una importante actividad económica.
Para llevar a cabo el
proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua
del mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho
completamente evidente para todo aquel que visita la zona.
Día 3 :
AMMAN CITY TOUR/ CASTILLOS DEL DESIERTO / JERASH / AJLUN / AMMAN
La
visita de Amman, que incluye la Ciudadela, el Museo Arqueológico y el Teatro
Romano. Posteriormente, visitaremos Jerash o “Gerasa”, ciudad greco-romana que
formaba parte de la Decápolis y que es conocida como la «Pompeya del Este» por
su importancia y su magnífico estado de conservación.
Podremos
admirar entre otros: la Puerta de Adriano, el Hipódromo, el Teatro, el Ágora o
foro con su columnata completa, el Cardo Máximo, el Templo de Zeus y el de
Artemisa.
AMMAN
Es la capital y se
extiende sobre 19 colinas o “jebels”,se la llama “ciudad blanca” por la gran
cantidad de casas de piedra blanca.-
En Amán podemos
visitar varios lugares históricos como El Templo de Hércules, el Palacio Omeya,
y la iglesia bizantina, en La Ciudadela.
En el exterior
encontramos el Teatro Romano con capacidad para 6000 personas y el Odeón para
500.- En ambos se celebran eventos culturales.-
También podemos
visitar el Museo Arqueológico, el del Folklore, y el de Tradiciones Populares.-
Construida como Roma
o Lisboa sobre siete colinas o jebels, si no fuera por lo que queda de la
Ciudadela y la cercana Jerash, la capital de Jordania quedaría relegada
únicamente a su papel como puerta de entrada al país y como centro financiero y
de negocios, algo que en pleno Oriente Medio no es baladí pero que
turísticamente tiene un escaso atractivo.
Pero no sólo se nota
en los monumentos, el desarrollo de Amman va tan rápido que no mira atrás. No
suenan los mirates a la oración, o al menos yo nos los escuché, sus calles no
son el caos de tráfico del que hacen gala otras capitales de la próxima África
y de la cercana Asia ni, lo que es peor, existe ningún mercado en sus calles en
el que notar el peso de la tradición árabe, hecha a base de comercio, té y
charla. El pasado lo hacen los monumentos, las costumbres…la historia queda
escrita por los hechos, y en Amman hay mucha historia pero poco rastro de ella.
Aquí viven 3 millones
de personas, la mitad de toda la población que habita Jordania pero, a pesar de
esto, no es una ciudad incómoda sino diáfana y con grandes espacios. Avenidas
anchas y paseos peatonales ocupan la zona más moderna de Amman.
Pero su casco
histórico sí es irregular y laberíntico. Desde la Ciudadela se puede ver,
perfectamente formado por casas de un blanco arena arracimadas, compactadas de
tal manera que parecen un avispero gigante.
Amman es una ciudad
moderna, y eso se ve en las gentes que la habitan: muchos jóvenes que intentan
encontrar hueco en una sociedad cada vez más participativa.
Tiendas de moda,
cafeterías, mujeres al descubierto y una amplia comunidad cristiana son rasgos
que diferencian a Amman y la convierten en una ciudad multicultural. Poca gente
pueblan las calles, no hay el bullicio del zoco y la noche es animada pero
tranquila.
CIUDADELA
En una ciudad en gran
parte sin importancia histórica y moderna, la Ciudadela de Amman es sin duda
una de las vistas más impresionantes de la capital de Jordania.
La ciudadela
está situada en la cima de la colina más alta de entre 7 se basa principalmente
en la ciudad, a unos 850 metros sobre el nivel del mar, y ofrece una vista de
360 grados de las casas agrupadas en el centro, que trepar por las colinas.
Entre los edificios
importantes que se pueden ver, podemos ver las columnas del templo de Hércules
y el Palacio Omeya, antigua sede del gobernador, con su característica cúpula y
la sala de audiencia privada.
La Ciudadela es un
buen mirador, pero además encierra restos romanos, bizantinos e islámicos: el
Palacio de los Omeyas (730 d.C.), los restos del templo de Hércules, las ruinas
de una iglesia bizantina del siglo VI o VII d.C.
Es un buen lugar
donde sentase a contemplar anochecer mientras el calor de un té con cardamomo
nos penetra por el cuerpo.
Cuando el sol se
despide, la arena del desierto que rodea la ciudad asciende y las luces de la
ciudad tintinean entre una neblina sedosa.
En las cercanías de
la Ciudadela, también se pude ver el teatro romano con capacidad para 6.000
personas, un foro y un ninfeo.
En Amman hay 1.200
mezquitas entre las que destaca una de las más grandes de Oriente Medio, la del
Rey Abdullah I.
Fue construida hace
23 años por el Rey Hussein en honor a su padre, y sus cúpulas de color azul
turquesa son un ejemplo de la arquitectura islámica moderna.
TEATRO
ROMANO
El teatro romano, es
el más grande de oriente y dentro de sus paredes hay un interesante museo de
trajes y costumbres que no hay que perderse.
Todas las
perspectivas son buenas, subir y bajar una y otra vez por sus altos peldaños es
casi un disfrute obligatorio.
Muy cerca de Amman
está Jerash, auténtico legado histórico de la Jordania romana y el único
monumetno que puede hacer algo de sombra a cinematográfica Petra.
Antiguamente conocida
como Gerasa, yace en una planicie rodeada de empinadas zonas boscosas y
fértiles cuencas.
Conquistada por el General Pompeyo en el año 63 aC, cayó bajo
dominio romano y fue una de las diez grandes ciudades romanas, la Decápolis.
Revela un perfecto ejemplo del gran urbanismo formal romano de provincias que
se puede admirar en todo Oriente Próximo: pavimentos y calles franqueadas por
columnas, templos en las cumbres de las montañas, teatros impresionantes,
plazas públicas espaciosas, baños, fuentes y ciudades amuralladas atravesadas
por torres y columnas.
Castillos del desierto
Los castillos del
desierto de Jordania son un magnífico ejemplo del arte y la arquitectura
islámicos tempranos y suponen el legado de una era fascinante en la completa
historia de este país. Su (Sus) excelentes mosaicos, frescos, piedras,
excavaciones e ilustraciones de estuco, inspirados en las tradiciones persas y
grecorromanas, narran innumerables historias de cómo era la vida durante el
siglo VIII.
Llamados castillos
por su imponente altura, los complejos situados en el desierto en realidad
sirvieron para varios propósitos: como estaciones para caravanas, centros de
agricultura y comercio, pabellones de descanso y avanzadas militares que
ayudaban a los gobernantes extranjeros a estrechar lazos con los beduinos de la
zona.
Quseir Amra, uno de
los monumentos mejor conservados, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO, para mi es el mejor sin duda.
Sus paredes y techos
interiores están cubiertos por animados frescos y dos de las habitaciones
tienen el suelo cubierto por coloridos mosaicos.
Qasr Mushatta, Qasr
al - Kharrana, Qasr at -Tuba and Qasr al - Hallabat han sido restaurados y, por
lo tanto, se encuentran en excelentes condiciones.
El fuerte de basalto negro en Azraq, que se ha
utilizado interrumpidamente desde finales de la época de romana, fue el centro
de operaciones de Lawrence de Arabia durante la Revolución Árabe.
Qasr Kharana
Al este de Amman, nos
encontramos una extensa planicie desértica donde se encuentran decenas de
castillos, construidos entre los siglos VII al XI, que tuvieron diversos usos,
desde pabellones de descanso, hasta fortalezas militares, como es el caso del
castillo de Harranah.
Especialmente bien
conservado, puedes subir y bajar por todo el recinto, y comtemplar unas
magníficas vistas del desierto jordano desde su azotea.
Qasr
al-Hallabat . Un enorme complejo.
Situado al nordeste
de Amman, forma parte de la ruta de los castillos de desierto.
De planta cuadrada,
está constuido en basalto negro y arenisca, con una torre en cada esquina.
Destaca la puerta que da entrada a la fortaleza, de una sóla hoja, tallada en
granito. También algunos relieves tallados en piedra, en una especie de
"museo" improvisado que han instalado en una de las salas del
castillo.
Hay zonas que no se
pueden visitar por peligro de derrumbe.
Hamman As-Sarah. Las termas del anterior.
Lo cierto es que lo
que quedaba original, bastante bien conservado y lo que están reconstruyendo,
es fácil adentrarse en aquél mundo e imaginarse cómo era la vida por aquellos
tiempos, dándose un "baño" de vapor en los hamman árabes.
Castillo
de Lawrence de Arabia
Es el tercero de los
castillos que se visita en la excursión de los "Castillos del
Desierto" en Jordania.
Su nombre significa
"El Castillo Azul" y hay dos versiones que lo justifican. Una habla
de la tonalidad que adquieren sus piedras de basalto negro al caer el sol, y la
otra hace referencia al oasis homónimo en el que fue construido, único en
12.000 km cuadrados.
Este castillo siempre
ha tenido una especial importancia por su estratégica ubicación. Ya lo usaron
los nabateos para el control de caravanas, pero se lo ganaron los romanos.
Luego llegaron los bizantinos y posteriormente lo omeyas.
La estructura que se
puede visitar hoy día se adjudica principalmente a los mamelucos que,
rediseñaron y fortificaron la plaza.
Es una construcción
amurallada de planta cuadrada, con 80m de lado y un gran patio central, en el
que encontramos una mezquita. Lo más destacable es la puerta de entrada,
compuesta de dos grandes hojas monolíticas que permanecen en funcionamiento.
Además de la
guarnición otomana, allá por el siglo XVI, el más famoso de sus ocupantes fue
Lawrence de Arabia, que en 1917 lo convirtió en su cuartel general, cuando
encabezó la gran revuelta contra el Imperio Otomano. Su despacho, que se
visita, estaba en la habitación que hay sobre la puerta de entrada.
Lástima
que la conservación en cuestión de limpieza sea nula, demasiada porquería por
Un
oasis de aves migratorias.
La Reserva Natural de
al-Azraq, está en el desierto este de Jordania. Se caracteriza por la presencia
de pozos acuíferos que forman estanques naturales, humedales y un lodazal
enorme conocido como Qa’a Al-Azraq.
Esto es un indudable
atractivo para una grandísima variedad de aves que se detienen aquí a descansar
en su dura migración entre África y Asia. Algunas de ellas permanecen en la
reserva del oasis durante el invierno o durante su período de cría.
Fue creada en 1978
por la RSCN, que se encarga de su gestión desde entonces.
Quseir
Amra : El pequeño castillo omeya
El Rey Rodrigo que
fue el último rey visigodo de España, el Rey de Persia, el Rey de Abisinia, el
Rey de India, el emperador de China y algún rey más ( seis en total) que tenían
en común una cosa, ser enemigo del califa al-Walid I y del Islam han quedado
inmortalizados en los frescos de la sala de recepciones del castillo rojo o
Quseir Amra.
Cuando divisas el
pequeño castillo, puedes sentirte un poco decepcionado ya que verás una construcción no muy grande en
medio de una zona árida, pero cuando entras, te quedarás absolutamente
maravillado de ver los frescos que se conservan en su interior.
Quseir Amra, se
construyó a principios del siglo VIII,y fué utilizado como pabellón de caza y
descanso para poder disfrutar de sus termas.
Hay varias salas,
todas ellas decoradas con frescos y se supone que al menos fué pintado por dos
pintores diferentes. Los frescos recrean escenas cotidianas de caza, faenas del
campo y en la cúpula esta representado el Zodiaco.
Quseir Amra, consta
de tres zonas diferenciadas, la sala de audiencias que está comunicada con la
sala del trono y las termas y el sistema hidráulico utilizado para sacar el agua
del pozo.
El pequeño castillo
rojo es patrimonio universal de la humanidad y está bajo la tutela de la Unesco
y está considerado como el castillo Omeya más interesante y visitado de
Jordania.
HAMMAMAT
MA’IN
A 35 km. al sur-oeste de Madaba se encuentran
esta agua termales que manan a cerca de 60º y reciben a cientos de bañistas.-
AZRAQ,
SHAWMARI, DANA, Y WADI MUJIB
Son Reservas
Naturales que acogen gran variedad de fauna y flora, así como un profundo
cañón, en el caso del Wadi Mujib,, cuyas paredes llegan a alcanzar los 900
metros.-
JERASH
Gerasa es el nombre
de una antigua ciudad de la Decápolis. Sus ruinas representan una de las
ciudades romanas más importantes y mejor conservadas del Próximo Oriente, y se
ubican en la región de Gilead, al noroeste de Jordania.
Recientes
excavaciones muestran que Jerash ya estaba habitada durante la Edad del Bronce
y la Edad del Hierro (3200 a. C. - 1200 a. C.).
Después de la
conquista romana, en el año 63 a. C., Jerash y sus contornos fueron anexionados
a la provincia romana de Siria, y más tarde se integró en la Decápolis. En 90
d. C. se incorporó a la provincia de Arabia, que incluía la ciudad de
Filadelfia (actual Ammán).
Los romanos
garantizaron la paz y la seguridad en el área, lo que permitió a sus habitantes
dedicar su tiempo y sus energías al desarrollo económico y a la construcción.
En la segunda mitad
del siglo I, la ciudad de Jerash alcanzó una gran prosperidad. En 106 el
emperador Trajano construyó calzadas que atravesaban las provincias, lo que
incrementó las actividades comerciales de la ciudad. Adriano visitó Jerash en
los años 129-130.
Una inscripción
latina registra la dedicatoria religiosa hecha por miembros de la guardia
imperial que invernaron allí. El arco de triunfo -o Arco de Adriano- fue
erigido para solemnizar la visita.
Los habitantes de
Sakib y otros pueblos antiguos de la región de Gerasa estaban entre los
fundadores de la moderna ciudad de Jerash, en el siglo XIX. Un fuerte terremoto
en el 747 d.c. destruyó gran parte de Jerash, mientras que los terremotos
posteriores a lo largo de las guerras y la agitación contribuyó a más
destrucción.
Las ruinas quedaron
enterradas en la tierra durante cientos de años hasta que fueron descubiertas
por el orientalista alemán Ulrich Jasper Seetzen en 1806, comenzando su
excavación y para devolver la vida a la altura de Jerash actual pues 70 años
después una comunidad de musulmanes circasianos se instalaron allí al emigrar a
Jordania desde su tierra en la región del Cáucaso en el año 1878, después de la
guerra ruso-otomana.
A ellos se añadieron
una gran comunidad de sirios a principios del siglo XX.
La ciudad alcanzó un
tamaño intramuros de 800.000 metros cuadrados. En el año 614, la invasión persa
fue la causa del rápido declinar de Jerash. Sin embargo, la ciudad conoció un
nuevo período de esplendor durante la época omeya, como han demostrado
recientes excavaciones.
En 746, un gran
terremoto destruyó gran parte de Jerash y sus alrededores. Durante la época de
las Cruzadas, algunos de sus monumentos fueron convertidos en fortalezas, entre
ellos el Templo de Ártemis.
Continuaron
existiendo pequeños asentamientos en la ciudad durante las épocas de los
ayyubíes, mamelucos y otomanos, y en 1878 se instalaron en su territorio
circasianos procedentes de Asia Central. Desde la década de 1920, las
excavaciones y restauraciones de la ciudad han sido casi continuas.
Los más destacados
monumentos de la ciudad son: el Arco de Adriano, el circo / hipódromo, dos
inmensos templos dedicados a Zeus y Ártemis, el Foro, de forma oval, y rodeado
por una hermosa columnata; una larga avenida columnada, dos teatros (el gran
Teatro del Sur y el más pequeño Teatro del Norte), dos baños, varios templos de
menor importancia y unas murallas casi completas.
La mayor parte de
estos monumentos fueron construidos gracias a donaciones de los habitantes más
ricos de la ciudad.
Desde 350 hubo en la
ciudad una importante comunidad cristiana y entre 400 y 600 se construyeron más
de trece iglesias, muchas de ellas con ricos suelos de mosaico. La catedral fue
construida en el siglo IV.
Por la calidad y
grado de conservación de sus restos arqueológicos, se ha llamado a Jerash la
Pompeya asiática. Es la segunda principal atracción turística de Jordania, después
de Petra.
Está situada a 51 km.
de Amán y en ella podemos contemplar, entre otros,:
• El Arco Adriano.
Construido en el año 129 dC para conmemorar la visita del emperador Adriano a
Jerash.
• Jerash
Archaeological Museum (Museo arqueológico de Jerash)
• La Catedral
• El Teatro Norte
• El Teatro Sur. Con
capacidad para 3.000 personas y que aún se utiliza en la actualidad.
• El Decumanus y el
Cardus Maximus
• La Plaza Ovalada
• El hipódromo- La
compañía teatral “Jerash Heritage Company” lleva a cabo diariamente una
reproducción del proyecto RACE (representación del ejército y las cuadrigas
romanas.
• El Ninfeo
CASTILLO
DE AJLUN
El castillo de Ajlun1
o Qala'at Ajlun, llamado anteriormente Qala'at ar Rabad, debido a que la
familia Rabadi tuvo una importante presencia en la ciudad de Ajlun (también
Ajloun) es un castillo islámico situado en la Gobernación de Ajlun, a unos 76
km al noroeste de Ammán, en Jordania, y a unos 15 km de Gerasa.
La maciza fortaleza
fue construida por Izz al-Din Usama, comandante y sobrino de Saladino entre los
años 1184 y 1185. Al parecer, se construyó por varias razones.
En primer lugar, para proteger la región de los ataques realizados por los cruzados desde las fortalezas de Al Karak, al sur, y Beisan, actualmente en Israel, al oeste.
En segundo lugar, para proteger las comunicaciones entre el sur de Jordania y Siria, ya que, por su situación, domina un estrecho paso del norte del valle del Jordán y tres valles, los wadis Kufranjah, Rajeb y Al-Yabes.
En tercer lugar, para contener el avance del Reino de Jerusalén y como una réplica de la fortaleza de Belvoir, en el lago Tiberiades, en Israel. Y por último, para proteger las minas de hierro de la región.
En primer lugar, para proteger la región de los ataques realizados por los cruzados desde las fortalezas de Al Karak, al sur, y Beisan, actualmente en Israel, al oeste.
En segundo lugar, para proteger las comunicaciones entre el sur de Jordania y Siria, ya que, por su situación, domina un estrecho paso del norte del valle del Jordán y tres valles, los wadis Kufranjah, Rajeb y Al-Yabes.
En tercer lugar, para contener el avance del Reino de Jerusalén y como una réplica de la fortaleza de Belvoir, en el lago Tiberiades, en Israel. Y por último, para proteger las minas de hierro de la región.
El castillo original
tenía cuatro torres. Más tarde se añadieron las aspilleras en los muros más
delgados y se rodeó de un foso de 16 m de ancho y 12 m de profundidad.
Tras la muerte de
Usama, el gobernador mameluco, Aibak ibn Abdullah amplió el castillo en
1214-1215, añadiendo una torre en la esquina sudeste y una puerta.
Con la caída de Al Karak en 1187, perdió importancia. A mediados del siglo XIII, Yousef ibn Ayoub, rey de Alepo y Damasco, restauró la torre nordeste y usó el castillo como centro administrativo.
En la torre sudoeste hay una inscripción que menciona una renovación durante el mandato del sultán mameluco Aybak, que gobernó entre 1250 y 1257.
Con la caída de Al Karak en 1187, perdió importancia. A mediados del siglo XIII, Yousef ibn Ayoub, rey de Alepo y Damasco, restauró la torre nordeste y usó el castillo como centro administrativo.
En la torre sudoeste hay una inscripción que menciona una renovación durante el mandato del sultán mameluco Aybak, que gobernó entre 1250 y 1257.
En 1260, los mongoles
destruyeron varias secciones, y tras la victoria de los mamelucos sobre los
mongoles en la batalla de Ain Yalut ese mismo año, el sultán Baibars I restauró
el castillo y limpió la fosa.
Durante el periodo
otomano, un contingente de cincuenta soldados permaneció en el castillo.
Durante el primer cuatro del siglo XVII, el príncipe Fakhr-al-Din II del Líbano
lo usó durante su lucha contra el príncipe Ahmad ibn Tarbay. Y, por último, en
1812, el viajero suizo Johann Ludwig Burckhardt encontró el castillo habitado
por cuarenta personas.
Dos terremotos
sacudieron el castillo en 1837 y 1927, y actualmente se encuentra en proceso de
restauración, aunque su visita se realiza sin problemas desde la ciudad de
Ajlun.
Día 4 :
AMMAN / MADABA / CASTILLO SHOUBAK /
PETRA
Salida
hacia Madaba. Llegada y visita de la iglesia de San Jorge, con su famoso
mosaico que representa todos los territorios bíblicos. Continuación hacia el
Monte Nebo, desde cuya cima Moisés divisó la tierra prometida. Visita de la
colección de mosaicos. Traslado por la visita del Castillo de Shobak denominado
en alguna ocasión como “Mont Real”, Shobak data del mismo período turbulento
que Karak.
Está enclavado en la ladera de una montaña, sobre una amplia zona de árboles frutales. El exterior del castillo de Shobak es impresionante, con una imponente puerta y una triple pared a su alrededor.
A pesar de las precauciones tomadas por su constructor, la fortaleza cayó en manos saladinas sólo 75 años después de su construcción. Las inscripciones de sus orgullosos sucesores aparecen en las paredes del castillo.Continuación a Petra.
MÁDABA
Conocida como “la Ciudad de los Mosaicos”, por
sus espectaculares mosaicos bizantinos y omeyas, como el famoso Mapa de
Jerusalén y Tierra Santa, formado por 2 millones de piezas, y que muestra
valles, colinas y pueblos hasta el delta del Nilo.-
La Iglesia de la
Virgen y los Apóstoles, y el Museo Arqueológico, también cuentan con
esplendidos mosaicos.
El Monte Nebo,
situado a 12,5 km de Madaba, se trata del lugar en el que está enterrado Moisés
y constituye el lugar santo más venerado en Jordania.
Compuesto por los
restos de la basílica, que fue edificada por los monjes en el siglo IV, y otras
construcciones más antiguas, su punto más alto se eleva sobre la meseta de
Transjordania, y alcanza los 800 metros sobre el nivel del mar.
Desde este punto, el
visitante puede admirar un panorama que abraza buena parte de Tierra Santa:
hacia el Sur, se divisa el Mar Muerto y el Desierto de Judá y, al oeste, el
Valle del Jordán y las montañas de Judea y Samaria.
A su vez, y siempre
hacia el oeste, este punto también ofrece vistas hacia Belén, la fortaleza de
Herodes, las cúpulas de Jerusalén y el oasis de Jericó, vistas que son
especialmente evidentes los días claros.
Día 5 :
PETRA
Día dedicado por completo a la visita de Petra, conocida como la “ciudad rosa”, donde hace más de 2.000 años los nabateos ubicaron la capital de su imperio a lo largo de 500 años, esculpiendo admirables templos y tumbas en las montañas rosadas y utilizando sistemas avanzados agrícolas y de conducción del agua.
Día dedicado por completo a la visita de Petra, conocida como la “ciudad rosa”, donde hace más de 2.000 años los nabateos ubicaron la capital de su imperio a lo largo de 500 años, esculpiendo admirables templos y tumbas en las montañas rosadas y utilizando sistemas avanzados agrícolas y de conducción del agua.
El
recorrido comienza por la Tumba de los Obeliscos continuando por el Siq, cañón
de más de 1 Km de longitud tras el cual se descubre el Tesoro, una tumba
colosal decorada con columnas y esculturas de un refinamiento y una belleza
incomparables.
Continuación hacia la calle de las fachadas y el teatro para acercarnos a los 850 escalones que nos llevarán hasta el imponente Monasterio “El Deir”.
Continuación hacia la calle de las fachadas y el teatro para acercarnos a los 850 escalones que nos llevarán hasta el imponente Monasterio “El Deir”.
PETRA
Petra es un
importante enclave arqueológico en Jordania, y la capital del antiguo reino
nabateo. El nombre de Petra proviene del griego πέτρα que significa piedra, y
su nombre es perfectamente idóneo; no se trata de una ciudad construida con
piedra sino, literalmente, excavada y esculpida en la piedra.
El asentamiento de
Petra se localiza en un valle angosto, al este del valle de la Aravá que se
extiende desde el mar Muerto hasta el Golfo de Aqaba. Los restos más célebres
de Petra son sin duda sus construcciones labradas en la misma roca del valle
(hemispeos), en particular, los edificios conocidos como el Khazneh (el Tesoro)
y el Deir (el Monasterio).
Fundada en la
antigüedad hacia el final de siglo VIII a. C. por los edomitas, fue ocupada en
el siglo VI a. C. por los nabateos que la hicieron prosperar gracias a su
situación en la ruta de las caravanas que llevaban el incienso, las especias y
otros productos de lujo entre Egipto, Siria, Arabia y el sur del Mediterráneo.
Hacia el siglo VI d.
C., el cambio de las rutas comerciales y los terremotos sufridos, condujeron al
abandono de la ciudad por sus habitantes. Cayó en el olvido hasta que en 1812
el lugar fue redescubierto para el mundo occidental por el explorador suizo
Jean Louis Burckhardt (1784-1817).
Numerosos edificios
cuyas fachadas están directamente esculpidas en la roca, forman un conjunto
monumental único, que a partir del 6 de diciembre de 1985 está inscrito en la
Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. La zona que rodea el lugar es
también, desde 1993, Parque Nacional arqueológico.
Desde el 7 de julio
de 2007, Petra forma parte de las Las nuevas siete maravillas del mundo
moderno.
Las gigantescas
montañas rojas y los inmensos mausoleos de un tiempo perdido poco tienen que
ver con nuestra civilización moderna, y no piden más que ser apreciados por su
verdadero valor: como una de las mayores maravillas jamás creadas por la
Naturaleza y el Hombre.
Aunque han corrido ríos de tinta sobre Petra,
nada nos prepara en realidad para este impactante lugar. Hay que verlo para
creerlo.
Denominada a menudo
como la octava maravilla del mundo antiguo, Petra es, sin ninguna duda, el
tesoro más preciado de Jordania y su atracción turística más importante.
Es una enorme ciudad excavada por completo en las rocas por los nabateos, una tribu árabe muy trabajadora que se estableció en la zona hace más de 2.000 años y la convirtió en una importante ciudad de paso que unía las rutas de la seda, las de las especias y otras que conectaban a China, la India y el sur de Arabia con Egipto, Siria, Grecia y Roma.
Es una enorme ciudad excavada por completo en las rocas por los nabateos, una tribu árabe muy trabajadora que se estableció en la zona hace más de 2.000 años y la convirtió en una importante ciudad de paso que unía las rutas de la seda, las de las especias y otras que conectaban a China, la India y el sur de Arabia con Egipto, Siria, Grecia y Roma.
La entrada a la
ciudad se realiza a través del Siq, un estrecho cañón, de un kilómetro de
longitud, rodeado por acantilados que se elevan hasta los 80 metros de altura.
El simple hecho de caminar a través del Siq es una experiencia inolvidable. Los
colores y las formaciones de las rocas son deslumbrantes. Cuando llegue al
final del Siq vislumbrará por primera vez la fachada llamada Al-Khazneh (el
Tesoro).
Es una experiencia imponente. Una inmensa
fachada, de 30 m de ancho y 43 m de alto, excavada en la cara rocosa de rosa
pálido eclipsa todo a su alrededor. Se construyó en el siglo I como la tumba de
un importante rey nabateo y es una muestra del talento para la ingeniería de
este antiguo pueblo.
El Tesoro es la
primera de las muchas maravillas que se encuentran en Petra. Necesitará al
menos cuatro o cinco días para conocer la ciudad a fondo. Según se accede al
valle de Petra, el visitante quedará sobrecogido por la belleza natural de este
lugar y su impresionante arquitectura.
Existen cientos de elaboradas tumbas excavadas en la roca con complicados grabados que, al contrario que las casas, que fueron destruidas por el terremoto, se construyeron para durar toda la eternidad y 500 han sobrevivido, vacías, pero irremediablemente cautivadoras al pasar por sus oscuras entradas.
También hay un gran teatro construido por los nabateos de estilo romano, con capacidad para 3.000 personas. Hay obeliscos, templos, altares para sacrificios, calles con columnas y, a gran altura, dominando el valle, se eleva el impresionante monasterio Ad-Deir, una subida de 800 peldaños excavados en la roca llevan hasta él.
Existen cientos de elaboradas tumbas excavadas en la roca con complicados grabados que, al contrario que las casas, que fueron destruidas por el terremoto, se construyeron para durar toda la eternidad y 500 han sobrevivido, vacías, pero irremediablemente cautivadoras al pasar por sus oscuras entradas.
También hay un gran teatro construido por los nabateos de estilo romano, con capacidad para 3.000 personas. Hay obeliscos, templos, altares para sacrificios, calles con columnas y, a gran altura, dominando el valle, se eleva el impresionante monasterio Ad-Deir, una subida de 800 peldaños excavados en la roca llevan hasta él.
En el interior del sitio también se pueden
encontrar dos estupendos museos; el Museo arqueológico de Petra y el Museo
nabateo de Petra. Ambos cuentan con un gran fondo de piezas procedentes en la
región de Petra y ofrecen una visión de conjunto del colorido pasado de Petra.
Un santuario del siglo XIII, construido por el
sultán mameluco Al Nasir Mohammad para conmemorar la muerte de Aarón, hermano
de Moisés, se puede contemplar hoy en día en la cumbre del monte Aarón en la
zona del Sharah.
Dentro del recinto, varios artesanos de la
ciudad de Wadi Musa y del cercano asentamiento beduino montan sus pequeños
puestos para vender artesanía local, como cerámica y joyería beduina, además de
botellas de arena de colores de la zona.
Para las personas mayores o discapacitadas, el Centro de visitantes, situado cerca de la entrada al Siq, otorga un permiso especial (por un precio adicional) para su traslado hasta el interior de Petra y la visita de las principales atracciones.
Una vez dentro del recinto, puede alquilar un burro o, si busca un poco de aventura, un camello. Las dos opciones incluyen el acompañamiento de un cuidador y recorren las rutas del sitio.
El mejor momento para
visitar Petra, sobre todo si tiene pensado tomar fotografías, es desde primera
hora de la mañana hasta media mañana o a última hora de la tarde, cuando la
inclinación de los rayos solares resalta los colores naturales de las rocas.
Por la noche existe la posibilidad de efectuar una visita guiada a la luz de las velas para poder ver la magia de la portada de petra.
Día 6:VISITA
PEQUEÑA PETRA (LITTLE PETRA) / WADI RUM
Visita
Little Petra (Pequeña Petra) fue habitada por los Nabateos y tiene muchas
tumbas, recipientes de agua y cauces, tiene un camino pequeño que lleva a
alguna zona del área interior, Siq Al Bared, la escala de esta área y el hecho
que es la continuación de Petra, le dio el nombre de la Pequeña Petra. Salida
hacia Wadi Rum. Excursión al desierto de Wadi Rum y paseo en vehículos 4x4.
Nos adentraremos en
las arenas rosadas de este desierto, que posee un encanto especial
proporcionado por los macizos graníticos que la naturaleza ha modelado con
formas caprichosas. Cena y alojamiento en el Campamento.
Las ruinas de la antigua ciudad nabatea de
Petra, en el desierto de Jordania, compiten en espectacularidad y belleza con
las de Palmira, en Siria, Baalbek, en el Líbano, o Gerasa, en Jordania. Petra
sigue despertando el entusiasmo de todos aquellos que la visitan. La grandeza
de su arquitectura tallada en la piedra arenisca – que con sus vetas de colores
rosados hace aún más soberbia su belleza– impresiona de tal modo al viajero que
éste no se pregunta por los edificios que constituyeron en su día la ciudad de
los vivos, para siempre aniquilada por los terremotos.
En efecto, las fachadas dispersas por todo su perímetro corresponden en su mayoría a las tumbas de los riquísimos comerciantes, nobles y monarcas que compitieron por mostrar a sus paisanos su fortuna formidable. Pero Petra no era sólo una ciudad para los difuntos; los palacios, las casas, los negocios, los templos, los almacenes, los talleres y los espacios públicos daban cobijo a las actividades cotidianas de una ciudad próspera, bulliciosa y –como señaló el geógrafo griego Estrabón– abierta al establecimiento de extranjeros, por más que su localización proporcione la imagen de una ciudad cerrada y recóndita, accesible tan sólo para algunos privilegiados que vivían o se refugiaban en ella.
Frente a las ciudades de su época, la muralla de Petra era su posición geográfica en medio de un laberinto de cañones horadados en la roca. Esa defensa natural resultaba tan poderosa que la mantuvo durante siglos oculta a la curiosidad de los extraños.
La reforzaban bastiones como la torre Conway, que toma su nombre de Agnes Conway, la arqueóloga que la excavó en 1929, y algunos lienzos aislados; al parecer, la ciudad no se dotó de un verdadero recinto amurallado hasta mediados del siglo III.
En efecto, las fachadas dispersas por todo su perímetro corresponden en su mayoría a las tumbas de los riquísimos comerciantes, nobles y monarcas que compitieron por mostrar a sus paisanos su fortuna formidable. Pero Petra no era sólo una ciudad para los difuntos; los palacios, las casas, los negocios, los templos, los almacenes, los talleres y los espacios públicos daban cobijo a las actividades cotidianas de una ciudad próspera, bulliciosa y –como señaló el geógrafo griego Estrabón– abierta al establecimiento de extranjeros, por más que su localización proporcione la imagen de una ciudad cerrada y recóndita, accesible tan sólo para algunos privilegiados que vivían o se refugiaban en ella.
Frente a las ciudades de su época, la muralla de Petra era su posición geográfica en medio de un laberinto de cañones horadados en la roca. Esa defensa natural resultaba tan poderosa que la mantuvo durante siglos oculta a la curiosidad de los extraños.
La reforzaban bastiones como la torre Conway, que toma su nombre de Agnes Conway, la arqueóloga que la excavó en 1929, y algunos lienzos aislados; al parecer, la ciudad no se dotó de un verdadero recinto amurallado hasta mediados del siglo III.
Capital
de las caravanas
Las fuentes
literarias, como el Periplo del Mar Eritreo y Plinio, detallan las enormes
tasas a las que estaban sujetas las mercancías que circulaban a través del
reino nabateo. Se dan cifras de hasta un 25 o un 50 por ciento de imposición
tributaria. Esa carga, unida al alto valor de los productos comercializados,
como seda, betún, incienso, especias o mirra, y por la enorme cantidad de
mercancías desplazadas permiten comprender el súbito esplendor del reino
nabateo, ocasionado por la enorme demanda derivada de la Pax Romana, que
se materializa en su portentosa capital.
Sobre la cronología
del reino nabateo no se dispone de datos directos que permitan trazar una
historia más o menos firme. Hemos de conformarnos con la información
arqueológica y las noticias aisladas que proporcionan las fuentes clásicas,
esencialmente Diodoro Sículo, Estrabón y Flavio Josefo.
Toda esta
documentación permite constatar que a mediados del siglo II a.C. existía una familia
real en Petra, atestiguada por Estrabón, aunque la institución monárquica puede
haber precedido a la dinastía de Aretas I, considerado tradicionalmente el
primer rey nabateo; el nombre de Aretas I aparece mencionado en la inscripción
nabatea más antigua, de 168 a.C.
A partir de ese momento se consolidaron las estructuras del reino y se empezó a construir la necrópolis real. Los diferentes reyes competirían entre sí por lograr fachadas cada vez más bellas y espectaculares para sus tumbas talladas en las paredes rocosas.
A partir de ese momento se consolidaron las estructuras del reino y se empezó a construir la necrópolis real. Los diferentes reyes competirían entre sí por lograr fachadas cada vez más bellas y espectaculares para sus tumbas talladas en las paredes rocosas.
La
ciudad de los muertos
Desde el punto de
vista formal, la tipología de tumbas talladas en la roca tiene su origen en el
extraordinario conjunto de Naq i-Rushtan, la necrópolis de los reyes
aqueménidas cercana a Persépolis, en el actual Irán, donde se hicieron enterrar
los grandes soberanos persas como Darío I o Jerjes.
Esta costumbre se
extendió por todo el Oriente helenístico, desde Anatolia, donde se encuentran
los hipogeos de Myra, hasta la Arabia Felix (el actual Yemen) y Jerusalén.
No se trata, pues, de
una invención nabatea, aunque las características de la piedra arenisca de
Petra le otorgan un aspecto singular y único. Por otra parte, esta arquitectura
presenta, además, influencias orientales, con decoración de escalinatas en la
cima de los monumentos, obeliscos y motivos geométricos, basada en modelos
asirios, persas o egipcios; y también un gusto más barroco, de inspiración
helenística y romana.
Los estudios ponen de
manifiesto que la ciudad monumental corresponde básicamente a la época imperial
romana, después de que Petra cayera bajo la órbita de Roma en el siglo I a.C.
Las fachadas de las tumbas reproducen las de los grandes templos, como si los
difuntos compitieran con los dioses en la suntuosidad de sus moradas.
Las inscripciones que
permiten identificar a los personajes relacionados con estos edificios son muy
escasas. La más importante se ha hallado fuera de Petra, en la cercana capilla
de en-Numeir. Está datada en el año 20 d.C. y contiene una importante secuencia
de soberanos nabateos: «Ésta es la estatua de Oboda, el dios, que han hecho los
hijos de Honianu, hijo de Hotaishu, hijo de Petammon… colocada aquí junto al
dios Du-Tarda, dios de Hotaishu, que están en la capilla de Petammon, su
bisabuelo, por la vida de Aretas, rey de Nabatu, que ama a su pueblo… y de
Shaqilat, su hermana, la reina de Nabatu, y de Malco y de Oboda y de Rabel y de
Fasael y de Sha’udat y de Hagiru, sus hijos, y de Aretas, hijo de Hagiru… en el
mes… del año 29 de Aretas rey de Nabatu, que ama a su pueblo…».
En el interior de
Petra se ha encontrado otra importante inscripción. Se trata del epitafio de
Sextio Florentino, gobernador de la provincia de Arabia en el año 127, que
grabó su hijo en cumplimiento del testamento de su padre. Florentino, de rango
ecuestre, debió de morir durante su gobierno en la provincia y adoptó el uso
tradicional de la aristocracia local en su monumento funerario.
La
ciudad de los vivos
Los espectáculos, la
vida política, los pleitos, el mercado... Todo tenía su espacio en la brillante
ciudad donde recalaban caravanas de dromedarios cargados de exóticos productos
llegados de los rincones más lejanos de Oriente.
La ciudad hoy
olvidada de los vivos, el escenario de la actividad diaria de sus habitantes,
poseía varios espacios públicos entre los que destaca el magnífico teatro,
tallado en la roca viva probablemente durante el reinado de Aretas IV (8
a.C.-40 d.C.) y remodelado tras la incorporación de la ciudad a Roma para dar
cabida a 6.000 espectadores.
Una gran vía con
columnas, la principal arteria de Petra, porticada a ambos lados y a la que se
abrían las tiendas, locales y negocios, unía los principales espacios públicos
de la ciudad, como los grandes templos. Uno de ellos ha proporcionado una de
las novedades más espectaculares desde el punto de vista arqueológico en los
últimos años.
El llamado Gran Templo, edificio nabateo del
siglo I a.C., fue remodelado en su interior tras la anexión de Petra al Imperio
romano. Las excavaciones dirigidas desde 1993 por la arqueóloga Martha
Joukowsky han puesto de manifiesto que en el siglo II se habilitó en él un
pequeño teatro con capacidad para más de 300 personas.
Es muy probable que
fuera usado como odeón –un edificio destinado a certámenes musicales–, aunque
también se ha sugerido que podía tratarse de un bouleuterion, el lugar de
reunión del consejo de la ciudad o boulé.
Aparentemente,
también se empleó para sesiones de carácter judicial, presididas por el
gobernador provincial romano cuando éste visitaba Petra. La transformación de
un recinto religioso en un espacio cívico no es insólita, pues se conoce el
caso del Artemision de Dura Europos, en Siria.
La originalidad del
edificio, no obstante, es extraordinaria, como se ve en los capiteles en los
que las volutas del estilo jónico se han convertido en cabezas de elefante; al
parecer las paredes estaban estucadas y aún mantienen restos de decoración
pictórica.
Agua en
el desierto
La arqueología
proporciona información sobre algunos aspectos de la vida cotidiana en Petra.
Por ejemplo, las excavaciones han revelado que el pescado formaba parte
destacada de la dieta de los habitantes de Petra, y que su consumo se acrecentó
con el tiempo. Los datos disponibles en el barrio de ez Zantur, situado al
suroeste de Petra, indican que aproximadamente una cuarta parte de los restos
de fauna hallados corresponden a pescado procedente del mar Rojo, que se
encuentra a 150 kilómetros de distancia.
Casi el setenta por
ciento pertenece a ovejas y cabras, mientras que los restos de aves suponen
apenas un ocho por ciento, esencialmente pollo y perdiz local. Como curiosidad,
diremos que en Petra hay una ausencia total de gatos; quizá la introducción de
estos animales tuviera lugar ya en época bizantina, durante el siglo VI.
En cuanto a la
agricultura, el área de Petra dedicada a cultivos era considerable. Entre
finales del siglo I a.C. y finales del II se construyeron numerosos diques y
canales. Muchos restos de estas pequeñas represas son aún visibles en el área
circundante de la ciudad, pero lo que resulta más vistoso son los canales que
conducen el agua a su interior, que todavía hoy son causa de admiración entre
los viajeros que discurren por el Siq, el angosto desfiladero que conduce a
Petra.
El agua abastecía
fuentecillas y estanques en el área urbana, así como a un gran ninfeo, un
santuario dedicado a las ninfas, diosas acuáticas, cuyos restos todavía son
visibles en la vía Columnada, junto a un árbol solitario, testigo de la humedad
del lugar.
Pero aún falta por
excavar el ochenta por ciento de la superficie de Petra, cuyo palacio real tuvo
que ser de una extraordinaria suntuosidad a tenor de la grandeza de los
edificios públicos conservados y de las fabulosas riquezas que atribuyen las
fuentes clásicas a sus gobernantes.
Estrabón dice que las
casas eran de piedra y lujosas. Las más antiguas, del siglo III a.C., no
responden a ese estereotipo, pero su construcción mejora a partir del siglo I;
se labran los sillares, se pavimentan los suelos, las paredes se decoran, se
canalizan las aguas subterráneas y las viviendas se dotan de letrinas, e
incluso de termas.
En una gran mansión,
destruida por el terremoto de 419, aparecieron los restos aplastados de una
mujer y un niño. Pero las ruinas causadas por los tres grandes terremotos que destruyeron
Petra ocultan, sin duda, testimonios de la vida del reino nabateo que depararán
importantes sorpresas a los arqueólogos.
Día 7. LUNES: WADI
RUM / AQABA
WADI RUM
El desierto de Wadi
Rum se encuentra al sur de Jordania y conforma un enorme valle donde la
arenisca y el granito convergen para mostrar un escenario digno de su apodo, el
Valle de la Luna.
Asimismo, personajes
históricos que han marcado el siglo XX y la forma de entender los viajes desde
entonces como T.E. Lawrence, más conocido universalmente por Lawrence de
Arabia, pasaron largos periplos dejando su impronta en el terreno.
El destino parecía
reservarme otra cosa y me dejé llevar hasta que llegamos al mismo poblado de
Rum, uno de los pocos lugares del desierto de Wadi Rum donde encontraremos vida
humana.
Las vistas en medio
del desierto eran inmensas. Para compararlo de alguna manera vendría a ser algo
así como la bahía de Halong en Vietnam pero completamente árido.
Las imponentes
rocas de Wadi Rum
El largo camino de
vuelta bordeando las montañas hasta el poblado
A veces llueve en
Wadi Rum. Como a veces emergen sus fantasmas, sus leyendas, sus huellas milenarias.
Por momentos, confunden las siluetas de turistas en camello como si fueran
caravanas de mercaderes, o beduinos.
Hay rutas que están
invadidas por turistas que persiguen aventuras a destiempo. Pero también, hay
rutas desoladas y silenciosas, despojadas de turistas, y excedidas de arena, de
belleza.
Hay quien se atreve a
decir, que es el desierto más bello del mundo. Le dicen Uadi Rum, o Wadi Rum, o
Valle de la Luna. Le dicen el desierto rojo, un paseo que se puede hacer de mil
formas, que se puede extender en una tarde, en un día, en varios.
Un desierto que se puede dormir en campamentos
montados para turistas, que se puede sentir como una noche más del siglo XXI, o
del siglo XV, o del que nuestra imaginación nos deje transportar.
Uadi Rum significa
valle alto o elevado en arameo, parte del hogar de nabateos, de beduinos que
aún esperan con el té a punto a sus invitados. Visitantes de cámaras colgadas y
protector solar en el rostro, que tal vez como yo, se sorprenden con
petroglifos en paredes rocosas, o al encontrar huellas de culturas incluso
anteriores al islamismo.
Y créanme, no hace
falta saber de historias, de Lawrence de Arabia para sentirse en un lugar
especial.
No hace falta saber
de leyendas, ni ver largometrajes en que Wadi Rum se torna un paisaje de
película.
No hace falta tanto,
aunque no lo desmerezco. Un valle desértico en una región de montañas de
granito y arenisca que pueden alcanzar los 1854 msnm, aunque no lo parezca.
Un desierto que
pertenece a éste planeta, aunque no lo parezca, es suficiente. La naturaleza,
una vez más divagando con sus parámetros. Sólo hace falta dejarse maravillar,
sin hacer ningún esfuerzo.
Wadi Rum es hoy una
de las principales regiones y atracciones turísticas de Jordania, a penas unos
60 kilómetros de Aqaba, en el Mar Rojo.
Se visita sobre todo
en tours, organizados mayormente por beduinos de la tribu Zalabia, que ofrecen
todo tipo de actividades en el desierto, en la modalidad de turismo aventura o
ecoturismo.
Se pueden realizar
paseos en 4×4, camellos, en globo al amanecer (si el clima sintoniza con la
calma del viento).
Se puede dormir en
campamentos beduinos, almorzar o cenar en restaurantes beduinos, o simplemente
tomar un té en campamentos atemporales, hasta desconectarse del mundo.
El recorrido a Wadi
Rum y a Jordania fue parte de un viaje para bloggers organizado por
VisitJordan.
El Desierto de
Wadi Rum es desde junio del año 2011, Patrimonio de la Humanidad por
sus valores culturales y naturales. Se suma así a los otros 3 sitios de la
lista de UNESCO en Jordania: Petra, Quseir Amra y Um er Rassas como sitios
únicos que merecen ser considerados por sus valores excepcionales para la
humanidad.
A unos 60 kilómetros
de la ciudad jordana de Aqaba, el Wadi Rum ha sido habitado desde la
prehistoria, y en la actualidad viven allí tribus beduinas que han sabido
actualizarse. Son los encargados de ofrecer a los turistas diversas
posibilidades de vivir experiencias únicas recorriendo el desierto a la manera
beduina.
Los habitantes más antiguos dejaron su huella en forma de petroglifos que continúan estudiándose y las excavaciones suelen descubrir nuevos, como ocurriera hace poco en la zona cercana de Petra.
“Wadi“ significa
valle, y de hecho es el valle más largo de Jordania y además, a más de 1600
metros sobre el nivel del mar. Características que lo convierten en único y que
dan forma a un paisaje “lunar”. Tenemos aquí a otro de esos lugares del mundo
al que se llama “Valle de la Luna” por las formaciones rocosas, el paisaje
yermo y la soledad.
Desde que fuera
declarado Patrimonio de la Humanidad, se ha despertado el interés por Wadi Rum
por lo que es posible que para felicidad de los beduinos, aumente la cantidad
de visitantes al este desierto.
Día 8
AL 10: AQABA
Estancia
en régimen de Media Pensión. Días libres para disfrutar de la playa.
Alojamiento.
En el sur de Jordania, y a orillas del Mar
Rojo, se encuentra es te paraíso para los aficionados al submarinismo.-
Esta ciudad es una de
las pocas localidades costeras de Jordania, y da su nombre al golfo de Aqaba.
La ciudad más cercana
a Áqaba es Eilat (en Israel).
Áqaba es conocida por sus balnearios y hoteles de lujo, que atienden a los turistas que van a divertirse en sus playas así como en deportes acuáticos como el windsurfing y el buceo con botellas de aire comprimido.
Ofrece también otras actividades que
aprovechan su ubicación en el desierto. Otro lugar muy popular es el baño turco
(Hammam), en el cual los vecinos y visitantes acuden a relajarse.
Mapa de
lugares históricos en la zona de Aqaba
Desde la antigüedad
el fondo del golfo de Aqaba ha sido un lugar estratégico en las rutas
comerciales entre Asia y África. La Biblia menciona la construcción en la zona
de Eloth de un puerto por parte de Salomón en cooperación con los fenicios. Los
lágidas de Egipto tuvieron aquí su puerto de Berenice.
Más tarde fue parte
del dominio nabateo; y cuando el territorio nabateo fue incorporado al Imperio
romano le llamaron Aila y trazaron la via Trajana Nova desde aquí hasta Bostra
pasando por Ammán; otras rutas llevaba al mar Mediterráneo y a Egipto. En el
año 410 d. C. Áqaba (entonces Ayla) se convirtió en la guarnición de la Legio X
Fretensis.
Puerta
de Egipto en las ruinas de la ciudad de Ayla
En tiempos del califa
Omar fue conquistada por los musulmanes, pasando bajo el gobierno de los Omeyas
de Damasco, los Abbasidas de Bagdad, y los Fatimíes de Egipto.
El quinto mástil más grande del mundo se
encuentra en Áqaba
En el siglo XII el
reino de Jerusalén controló el área y construyó la fortaleza de Helim,
relativamente bien conservada. En 1187, Aqaba fue reconquistada para los
musulmanes por Saladino. Los Mamelucos la tomaron en 1250 y reconstruyeron la
fortaleza en el siglo XIV bajo el sultán Qansah al-Ghouri. A comienzods del
siglo XVI la conquistó el Imperio otomano. Con el tiempo fue decayendo
convertida en simple puerto de pescadores, aunque pasaba por allí la ruta de
los peregrinos musulmanes de Egipto a La Meca.
Durante la I Guerra Mundial en 1917 los rebeldes árabes del emir Faisal, con apoyo británico (Lawrence de Arabia), la conquistaron a los otomanos y se convirtió en un punto de apoyo en la guerra, y después de ésta en parte del reino de Hiyaz. Cuando este reino estaba a punto de ser conquistado por el sultán del Neyed (ibn Saud) Aqaba fue cedida por su rey Alí a su hermano Abdalá emir de Transjordania en 1925.
En 1965 el rey
Hussein I de Jordania, a cambio de 6000 km² del interior desértico de Jordania
obtuvo del vecino reino de Arabia Saudí 12 km² de costa al sur de Áqaba, lo que
permitió la expansión del puerto (y el acceso al arrecife de coral de
Yamanieh).
Esta ciudad es una de
las pocas localidades costeras de Jordania, y da su nombre al golfo de Aqaba.
La ciudad más cercana
a Áqaba es Eilat (en Israel).
Áqaba es conocida por
sus balnearios y hoteles de lujo, que atienden a los turistas que van a
divertirse en sus playas así como en deportes acuáticos como el windsurfing y
el buceo con botellas de aire comprimido. Ofrece también otras actividades que
aprovechan su ubicación en el desierto. Otro lugar muy popular es el baño turco
(Hammam), en el cual los vecinos y visitantes acuden a relajarse.
Aqaba es el resort
turístico marítimo de Jordania por excelencia. Con Israel y Egipto a tan sólo
unos minutos de distancia a pie y Arabia Saudí a apenas 20 kilómetros de
distancia convierten Aqaba en un cruce de caminos dando lugar a las compras,
los casinos, la diversión, la noche animada y el disfrute de sus playas en las
espléndidas aguas del Mar Rojo.
Muchos saudíes,
israelíes y jordanos de Amman vienen a este enclave para disfrutar de sus
vacaciones. Las temperaturas en diciembre se mueven por los 20 grados y la
espectacular costa del Mar Rojo jordano, aunque ciertamente reducida en
comparación a sus países vecinos, atrae a una considerable multitud de
submarinistas de todo el mundo. Efectivamente, Egipto se lleva la fama y las
masas. No obstante, las costas del sur de Aqaba se llevan la tranquilidad y no
echaréis de menos la calidad y riqueza del fondo marino con un llamativo coral
y multitud de especies marinas.
La playa que nos
encontramos justo frente al centro de Aqaba no es especialmente llamativa. Eso
sí, merece la pena darse un buen paseo y echar una ojeada al paisaje humano que
se divisa.
La playa, como prácticamente en todo el
litoral mediterráneo, es el reclamo ideal para familias y jóvenes para pasar el
rato y disfrutar en compañía. Si además añadimos el aliciente que en Aqaba la
temperatura apenas baja de los 20 grados durante los meses invierno, tenemos un
espacio abierto y asequible para todos los públicos durante todo el año.
Como en cualquier
país árabe los locales llegan con sus shishas, sus cestas de comida y té, se
meten al agua vestido aunque como mucho veréis que se bañan los pies. La gente
no va a la playa para broncearse o darse largos chapuzones, se trata de un
entorno social y veréis cómo los chavales alardean frente a las chicas y los
mayores se montan unas buenas timbas de cartas tanto de día como de noche.
Buceo
en el Mar Rojo de Jordania
Si quieres hacer
snorkel o submarinismo lo ideal es desplazarte unos kilómetros al sur de Aqaba.
Existe toda una serie
de playas con arrecifes de coral dignos de admiración. Tras el muelle y la
terminal de ferries que parten a Egipto empieza lo bueno.
La playa con
arrecifes que encontraréis más al norte y por tanto más cercana a Aqaba se
encuentra a la altura del Aquamarina Diver Center.
Un poco más al sur se
levanta el centro de información turística –Visitor’s Center-. Frente a él
podréis disfrutar de un maravilloso manto de coral asequible incluso para los
que practican el buceo a pulmón libre.
En el mismo centro de
información turística os podéis llevar un mapa gratuito -el mismo mapa
escaneado que podéis ver a continuación- con el perfil de la costa de Aqaba
donde se detallan cada uno de los lugares dignos de mención.
Las temperaturas en
diciembre en el mar rojo oscilan entre los 20 y 25 grados. Ideal para un bañito
y pegarse una buena siesta sin que el sol abrase.

Día 10 :
VUELO AQABA / AMMAN
A la hora indicada,
traslado al aeropuerto para tomar el vuelo con destino Amman. Llegada y
traslado al hotel. Cena y alojamiento.
Día 11.
VIERNES: AMMAN / ESPAÑA
A la hora prevista,
traslado al aeropuerto de Amman para tomar vuelo de regreso a la ciudad de
origen. Llegada. Fin del viaje y de nuestros servicios.
4-Consejos practicos
1-A Jordania se puede
volar con Royal Jordania. Los servicios y la atención en vuelo son estupendos.
2-El visado se
obtiene en el aeropuerto por 20 dinares (20€)
3-El trayecto en taxi
desde el aeropuerto Reina Alia hasta el centro de la ciudad cuesta sobre 5
dinares (5€)
4-Una botella de agua
de 1,5 L cuesta 1 dinar (1€)
5-No se pueden
fotografiar ni mujeres, ni policías o edificios oficiales como embajadas, del
gobierno o militares
6-Para más
información Oficina de Turismo de Jordania.
7-No dejes de entrar
a Petra en caballo, carro o simplemente andando por el desfiladero
8- Sube al monasterio
de “El Deir”,en Petra, en burro y baja andandoino quemes tus energías tontamente.
5-FUENTES
DE INFORMACION
·
www.karnaktravels.com












































































































































































































































































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