domingo, 1 de noviembre de 2015

JORDANIA DE NORTE A SUR


Jordania: un país de contrastes

 
Jordania, oficialmente Reino Hachemita de), llamado Transjordania hasta 1950 es un país de Asia ubicado en la región de Oriente Medio.

 


Limita al Norte con Siria, al noreste con Irak, al este y sur con el reino de Arabia Saudita, al suroeste con el mar Rojo ,en el golfo de Aqaba, y al oeste con Israel y Cisjordania. Su capital y ciudad más poblada es Amán.


 
El reino se creó a raíz de la división de la región llevada a cabo por Francia y Reino Unido tras la Primera Guerra Mundial.

 


En 1946 Jordania se convirtió en un estado soberano e independiente con el nombre inicial de Reino Hachemita de Transjordania. Tras la captura de Cisjordania durante la Guerra árabe-israelí de 1948, Abdalá I tomó el título de Rey de Jordania y Palestina.

 


Jordania es un país ligado a la Historia. Ha sido el hogar de algunos de los asentamientos humanos más antiguos y todavía hoy podemos admirar en su territorio reliquias de muchas de las grandes civilizaciones del mundo. Gracias a su ubicación estratégica en Oriente Próximo, los territorios de Jordania y Palestina han servido de nexo entre Asia, África y Europa.

 
1-INFORMACION GENERAL

UBICACIÓN GEOGRÁFICA

Jordania está en Oriente Próximo y limita con Siria, Arabia Saudí, el Mar Rojo, Palestina, Israel e Iraq. Su superficie es de unos 89.342 km2 y sus coordenadas 31° Norte, 36° Este.

Jordania es una monarquía constitucional en la que el rey (en estos momentos Abdalá II)

 

2-Los mejores 10 lugares para visitar en Jordania

En Jordania tenemos unos interesantes lugares que visitar cuando visitemos en nuestras vacaciones, a continuación os detallo los lugares que no debemos dejar de visitar.

 

1-El Tesoro -El Khazneh, en Petra:

El Tesoro es el monumento más célebre en la antigua Petra – un sitio magnífico que fue votado como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.

Tallada en el siglo primero antes de Cristo de un importante rey nabateo, la enorme fachada recibe las influencias artísticas de la antigua Alejandría y es impresionante por su magnitud y grandeza. 

 
Las rocas de Petra son extraordinarias por sus colores, grandes tumbas y elegantes fachadas talladas se encuentran entre los tesoros arqueológicos más impresionantes del mundo.

2-Ciudad romana de Jerash

Jerash es una de las ciudades romanas más bellas y mejor conservadas de Oriente Medio.

La Gerasa antigua se dio a conocer durante la época helenística, pero su época de oro fue en los siglos segundo y tercero AC, un momento en que la ciudad fue honrada por la visita del emperador Adriano.

 

El visitante moderno encontrará teatros completos, ruedas grandes baches calles con columnas, un enorme arco de triunfo y un hipódromo.

 

3-El desierto rojo de Wadi Rum

 El desierto es un lugar sin tiempo y crudamente hermoso donde enormes montañas de formas caprichosas se elevan en medio del desierto rojo.

 Una visita al valle, que se explora mejor a lomo de un camello o en jeep 4WD, arroja de vuelta a una época en que grandes caravanas de mercaderes recorrían el desierto cargado de especias y productos exóticos de las Indias hasta el Mediterráneo.

 

Es una experiencia inolvidable y auténticamente árabe.

4-El Monasterio en Petra:

El Monasterio (Ed Deir en árabe) es el monumento más grande de Petra y puede haber sido dedicada al rey nabateo Obodas I que reinó en el siglo primero antes de Cristo.

Es mejor visto en el sol de la tarde, el Monasterio requiere un poco de esfuerzo para llegar.

Se debe ascender 800 escalones hasta la tumba de Obodas desde donde se disfruta de unas magníficas vistas de las montañas de los alrededores y ser recompensado con el .

 


5-El Mar Muerto

Nadie puede hundirse en las aguas saladas del Mar Muerto, que tienen un contenido de sal diez veces mayor que la del Mediterráneo.

Se dice que fue visitado por la reina Cleopatra, el Mar Muerto es balneario natural más antiguo del mundo, y está situado a más de 360 metros bajo el nivel del mar.

 La región del Mar Muerto ofrece un alojamiento completo con amplios balnearios de lujo, y es un lugar ideal para pasar unos pocos días después de su viaje.

 

6-Castillo de Kerak

La enorme Crusader y el castillo de Kerak mameluco con su anillo imponente de murallas y torres ha sido una fortaleza desde los tiempos bíblicos.
Los cruzados tomaron 20 años para fortalecer el lugar que se convirtió en la sede del Señor de Transjordania, uno de los feudos más importantes del reino cruzado.

 A finales del siglo 12 castillo de Kerak fue atacado dos veces por el líder árabe Saladino.

 

7-Reserva de la Biosfera Wadi Dana

 Es la Reserva natural más grande de Jordania cubre 320 km2 de paisaje agreste y hermoso a lo largo de la cara del Valle del Jordán.

 La reserva cuenta con cuatro zonas biogeográficas distintas, y es el hogar de más de 800 especies vegetales y una gran variedad de vida silvestre.

 
Este es un lugar ideal para salir de los caminos trillados, siga las rutas de senderismo y disfrutar de la belleza y la tranquilidad del desierto jordano.

 
8-Red Sea Coral Arrecifes en Aqaba

 Natación, buceo, submarinismo, deportes acuáticos, relajarse bajo el sol, y un alojamiento de lujo son algunas de las atracciones que se ofrecen en Aqaba, ciudad turística de Jordania en el Mar Rojo.

 El mundo submarino en el Golfo de Aqaba ofrece un caleidoscopio de corales de vivos colores y multitud de especies de peces exóticos. Los arrecifes de off-shore pueden ser visitadas por excursiones en barco.

 

9-Qasr Amra y los Castillos del Desierto

 Situado en el desierto de basalto negro al este de Ammán, una visita a los castillos del desierto aislados le llevará fuera de los caminos en el desierto, y de nuevo al principio de la época islámica de la historia de Jordania.

Qasr Amra es el sitio más importante de la región y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 

10-Mosaicos en Madaba

 La bulliciosa ciudad otomana periodo de Madaba es conocida por sus exquisitos mosaicos bizantinos.

Iglesia de San Jorge alberga un famoso mapa de mosaico del siglo sexto, mientras que el parque arqueológico Madaba conserva una serie de obras recientemente descubiertas como los fantásticos mosaicos de la iglesia de la Virgen y el Salón Hipólito.

 La Iglesia de los Apóstoles, en la entrada sur de Madaba, contiene la personificación del mosaico del Mar, uno de los pueblos más bellos.




3-itinerario


Día 1 : ESPAÑA / AMMAN


Salida en vuelo regular destino Amman. Llegada y traslado al hotel de categoría elegida.



 




Amán, capital de Jordania, es una ciudad fascinante llena de contrastes, una mezcla única de lo antiguo con lo moderno, situada estratégicamente en un área de colinas, entre el desierto y el fértil valle del Jordán.


 


En el centro comercial de la ciudad, se codean edificios ultramodernos, hoteles, modernos restaurantes, galerías de arte y boutiques con cafeterías tradicionales y talleres de artesanía. Cualquier rincón evidencia el pasado antiguo de la ciudad.


 

Debido a la prosperidad de la que disfruta la ciudad en nuestros días y a su clima templado, casi la mitad de la población de Jordania está concentrada en el área de Amán.

 

Los barrios residenciales consisten principalmente en calles y avenidas perfectamente alineadas y flanqueadas por elegantes casas blancas, ya que una ley municipal establece el uso de la piedra local en la fachada de las casas.

 

El centro es mucho más antiguo y más tradicional. Ahí encontrará negocios más pequeños que producen y venden casi de todo, desde artículos de joyería hasta utensilios del hogar.

 

Los habitantes de Amán son multiculturales, educados, hospitalarios y conforman una sociedad muy variada. Dan la bienvenida a los visitantes y muestran orgullosos su fascinante y vibrante ciudad.

 

Día 2 : AMMAN / MAR MUERTO / AMMAN

Desayuno y salida hacia  el Mar Muerto, bajando a casi 400 metros bajo el nivel del mar, donde podremos disfrutar de un baño en las instalaciones exteriores acuáticas de AMMAN BEACH .
 

 El mar Muerto ,es un lago endorreico salado situado en una profunda depresión a 416,5 m bajo el nivel del mar, entre Israel, Cisjordania (territorio de Palestina disputado por Israel) y Jordania.
 

 Sin lugar a dudas, el lugar más impresionante del mundo, el Valle de Rift de Jordania, es un paisaje precioso y dramático, que, en el Mar Muerto, se encuentra a más de 400 metros por debajo del nivel del mar.


Siendo el punto más bajo sobre la faz de la tierra, esta amplia extensión de agua es el destino final de innumerables ríos, entre los que se encuentra el río Jordán.

 


Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel de sus aguas es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.

 


Cuando las aguas alcanzan el Mar Muerto están rodeadas por tierra y no tienen escapatoria, por lo que se evaporan dejando una densa y rica mezcla de sales y minerales que proporcionan a la industria, agricultura y medicina algunos de sus productos más exquisitos.

 


 
El mar Muerto está flanqueado al este por montañas y al oeste por las colinas de Jerusalén que le otorgan una belleza casi de otro mundo. Aunque la zona no está muy poblada y se mantiene en relativa calma, se cree que fue cuna de cinco ciudades bíblicas: Sodoma, Gomorra, Adama, Seboim y Segor.

 

Si desea combinar una visita al Mar Muerto con una excursión de buceo a Aqaba durante su estancia en Jordania, disfrute primero de la experiencia del Mar Muerto.

 


Uno de los paisajes naturales y espirituales más espectaculares del mundo es la costa este del Mar Muerto, que ha evolucionado hasta convertirse en el centro tanto del turismo religioso, como del turismo de salud y bienestar de toda la región.


 

La atracción principal del mar Muerto son sus cálidas y saladas aguas, que contienen diez veces más sal que las del resto de los mares del mundo y son ricas en sales clorhídricas como el magnesio, sodio, potasio y bromo, entre otros minerales.


Sus aguas cálidas e increíblemente flotantes ricas en minerales han atraído a muchos visitantes desde tiempos remotos, incluyendo al rey Herodes y la bella reina egipcia Cleopatra. Todos ellos se han deleitado con el lodo negro y estimulante del Mar Muerto y han flotado fácilmente sobre sus aguas mirando al cielo mientras se empapaban de sus saludables minerales, a la vez que se calentaban con los ligeros rayos del sol de Jordania.

Playa turística de Amán

Situada en la carretera principal del Mar Muerto, a dos kilómetros de la zona de los hoteles. La playa turística de Amán cuenta con piscinas y vestuarios para los viajeros con bajo presupuesto y para los residentes por un precio módico. La playa turística de Amán es el lugar ideal para celebrar fiestas y otros eventos.
 
 
 Las aguas de este mar son relativamente ricas en calcio, magnesio, potasio y bromo, y relativamente pobres en sodio, sulfatos y carbonatos, una composición significativamente diferente de la del agua de mar.
 
 
Estrictamente hablando, la definición usual de salinidad no es aplicable; se define su cuasi-salinidad[cita requerida] basándose en el apartamiento de la densidad del agua de 1000 kg/m³ a una temperatura de referencia de 25 °C. La cuasi-salinidad de sus aguas profundas es de 235 kg/m³, que corresponde a una salinidad del 28%, y crece a una tasa de 0,5 kg/m³/año en verano, y prácticamente no decrece en invierno.

 


En la capa superficial puede llegar a un máximo de 238–240 kg/m³ coincidiendo con la máxima temperatura 34–35 °C.

La salinidad varía con la profundidad, la estación del año y el régimen hidrológico del lago, que pasa por períodos holomíticos y meromíticos.2 Como comparación, la salinidad promedio del agua de los océanos está entre 3,1–3,8%, es decir unas 9 veces menos. Ningún ser vivo habita en él, salvo las artemias.
 
Tan elevada salinidad es lo que impide a un ser humano hundirse en sus aguas de forma natural, debido a que la elevada densidad de sus aguas (1 240 kg/m³) ejerce un empuje superior a la del mar (1 027 kg/m³), pudiéndose flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho mundialmente popular.
 
 
 
Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos que se extraen en gran cantidad y de manera muy económica. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la parte sur del mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica.

 


Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua del mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho completamente evidente para todo aquel que visita la zona.
 
 

 

Día 3 : AMMAN CITY TOUR/ CASTILLOS DEL DESIERTO / JERASH / AJLUN / AMMAN

La visita de Amman, que incluye la Ciudadela, el Museo Arqueológico y el Teatro Romano. Posteriormente, visitaremos Jerash o “Gerasa”, ciudad greco-romana que formaba parte de la Decápolis y que es conocida como la «Pompeya del Este» por su importancia y su magnífico estado de conservación.

Podremos admirar entre otros: la Puerta de Adriano, el Hipódromo, el Teatro, el Ágora o foro con su columnata completa, el Cardo Máximo, el Templo de Zeus y el de Artemisa.

 


AMMAN

Es la capital y se extiende sobre 19 colinas o “jebels”,se la llama “ciudad blanca” por la gran cantidad de casas de piedra blanca.-

En Amán podemos visitar varios lugares históricos como El Templo de Hércules, el Palacio Omeya, y la iglesia bizantina, en La Ciudadela.


 

En el exterior encontramos el Teatro Romano con capacidad para 6000 personas y el Odeón para 500.- En ambos se celebran eventos culturales.-

 


También podemos visitar el Museo Arqueológico, el del Folklore, y el de Tradiciones Populares.-

Construida como Roma o Lisboa sobre siete colinas o jebels, si no fuera por lo que queda de la Ciudadela y la cercana Jerash, la capital de Jordania quedaría relegada únicamente a su papel como puerta de entrada al país y como centro financiero y de negocios, algo que en pleno Oriente Medio no es baladí pero que turísticamente tiene un escaso atractivo.

 


Pero no sólo se nota en los monumentos, el desarrollo de Amman va tan rápido que no mira atrás. No suenan los mirates a la oración, o al menos yo nos los escuché, sus calles no son el caos de tráfico del que hacen gala otras capitales de la próxima África y de la cercana Asia ni, lo que es peor, existe ningún mercado en sus calles en el que notar el peso de la tradición árabe, hecha a base de comercio, té y charla. El pasado lo hacen los monumentos, las costumbres…la historia queda escrita por los hechos, y en Amman hay mucha historia pero poco rastro de ella.

 


Aquí viven 3 millones de personas, la mitad de toda la población que habita Jordania pero, a pesar de esto, no es una ciudad incómoda sino diáfana y con grandes espacios. Avenidas anchas y paseos peatonales ocupan la zona más moderna de Amman.
 
 
 
Pero su casco histórico sí es irregular y laberíntico. Desde la Ciudadela se puede ver, perfectamente formado por casas de un blanco arena arracimadas, compactadas de tal manera que parecen un avispero gigante.


 

Amman es una ciudad moderna, y eso se ve en las gentes que la habitan: muchos jóvenes que intentan encontrar hueco en una sociedad cada vez más participativa.

Tiendas de moda, cafeterías, mujeres al descubierto y una amplia comunidad cristiana son rasgos que diferencian a Amman y la convierten en una ciudad multicultural. Poca gente pueblan las calles, no hay el bullicio del zoco y la noche es animada pero tranquila.

 

 CIUDADELA
 
 

 

En una ciudad en gran parte sin importancia histórica y moderna, la Ciudadela de Amman es sin duda una de las vistas más impresionantes de la capital de Jordania.
 

 
 
La ciudadela está situada en la cima de la colina más alta de entre 7 se basa principalmente en la ciudad, a unos 850 metros sobre el nivel del mar, y ofrece una vista de 360 ​​grados de las casas agrupadas en el centro, que trepar por las colinas.

 


Entre los edificios importantes que se pueden ver, podemos ver las columnas del templo de Hércules y el Palacio Omeya, antigua sede del gobernador, con su característica cúpula y la sala de audiencia privada.

 


La Ciudadela es un buen mirador, pero además encierra restos romanos, bizantinos e islámicos: el Palacio de los Omeyas (730 d.C.), los restos del templo de Hércules, las ruinas de una iglesia bizantina del siglo VI o VII d.C.

 

Es un buen lugar donde sentase a contemplar anochecer mientras el calor de un té con cardamomo nos penetra por el cuerpo.


 

Cuando el sol se despide, la arena del desierto que rodea la ciudad asciende y las luces de la ciudad tintinean entre una neblina sedosa.

 


En las cercanías de la Ciudadela, también se pude ver el teatro romano con capacidad para 6.000 personas, un foro y un ninfeo.

 


En Amman hay 1.200 mezquitas entre las que destaca una de las más grandes de Oriente Medio, la del Rey Abdullah I.

 


Fue construida hace 23 años por el Rey Hussein en honor a su padre, y sus cúpulas de color azul turquesa son un ejemplo de la arquitectura islámica moderna.

 
TEATRO ROMANO

El teatro romano, es el más grande de oriente y dentro de sus paredes hay un interesante museo de trajes y costumbres que no hay que perderse.

 


Todas las perspectivas son buenas, subir y bajar una y otra vez por sus altos peldaños es casi un disfrute obligatorio.

 


Muy cerca de Amman está Jerash, auténtico legado histórico de la Jordania romana y el único monumetno que puede hacer algo de sombra a cinematográfica Petra.
 

 
 

Antiguamente conocida como Gerasa, yace en una planicie rodeada de empinadas zonas boscosas y fértiles cuencas.
 
 
 
Conquistada por el General Pompeyo en el año 63 aC, cayó bajo dominio romano y fue una de las diez grandes ciudades romanas, la Decápolis.
 
 
 
Revela un perfecto ejemplo del gran urbanismo formal romano de provincias que se puede admirar en todo Oriente Próximo: pavimentos y calles franqueadas por columnas, templos en las cumbres de las montañas, teatros impresionantes, plazas públicas espaciosas, baños, fuentes y ciudades amuralladas atravesadas por torres y columnas.
 

 

 Amman es una ciudad para disfrutar, sus encantos son los justos para abrir boca a un país inmenso, acogedor y mágico.


 

Castillos del desierto

Los castillos del desierto de Jordania son un magnífico ejemplo del arte y la arquitectura islámicos tempranos y suponen el legado de una era fascinante en la completa historia de este país. Su (Sus) excelentes mosaicos, frescos, piedras, excavaciones e ilustraciones de estuco, inspirados en las tradiciones persas y grecorromanas, narran innumerables historias de cómo era la vida durante el siglo VIII.

 

Llamados castillos por su imponente altura, los complejos situados en el desierto en realidad sirvieron para varios propósitos: como estaciones para caravanas, centros de agricultura y comercio, pabellones de descanso y avanzadas militares que ayudaban a los gobernantes extranjeros a estrechar lazos con los beduinos de la zona.

 


Quseir Amra, uno de los monumentos mejor conservados, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, para mi es el mejor sin duda.
 
 
Sus paredes y techos interiores están cubiertos por animados frescos y dos de las habitaciones tienen el suelo cubierto por coloridos mosaicos.
 
 
 
Qasr Mushatta, Qasr al - Kharrana, Qasr at -Tuba and Qasr al - Hallabat han sido restaurados y, por lo tanto, se encuentran en excelentes condiciones.

 


 El fuerte de basalto negro en Azraq, que se ha utilizado interrumpidamente desde finales de la época de romana, fue el centro de operaciones de Lawrence de Arabia durante la Revolución Árabe.

Qasr Kharana
 

 

Al este de Amman, nos encontramos una extensa planicie desértica donde se encuentran decenas de castillos, construidos entre los siglos VII al XI, que tuvieron diversos usos, desde pabellones de descanso, hasta fortalezas militares, como es el caso del castillo de Harranah.

 
 


Especialmente bien conservado, puedes subir y bajar por todo el recinto, y comtemplar unas magníficas vistas del desierto jordano desde su azotea.

 
Qasr al-Hallabat . Un enorme complejo.

Situado al nordeste de Amman, forma parte de la ruta de los castillos de desierto.

 Construido por el emperador romano Caracalla para proteger la región de las tribus beduinas en el siglo II, fue una fortaleza más de la Vía Trajana Nova, que unía Damasco y Áqaba a través de Petra y Ammán.
 
 
 
De planta cuadrada, está constuido en basalto negro y arenisca, con una torre en cada esquina. Destaca la puerta que da entrada a la fortaleza, de una sóla hoja, tallada en granito. También algunos relieves tallados en piedra, en una especie de "museo" improvisado que han instalado en una de las salas del castillo.

 


Hay zonas que no se pueden visitar por peligro de derrumbe.

 

 Hamman As-Sarah. Las termas del anterior.

 Qasr Hammam As-Sarah, Assarah o as-Sarakh son las termas, hamman o baño árabe, pertenecientes al complejo residencial del Qasr al-Hallabat, y es la segunda construcción que se visita en la excursión de los "Castillos del Desierto" en Jordania.
 
Lo cierto es que lo que quedaba original, bastante bien conservado y lo que están reconstruyendo, es fácil adentrarse en aquél mundo e imaginarse cómo era la vida por aquellos tiempos, dándose un "baño" de vapor en los hamman árabes.

 La estructura se compone básicamente de un apodyterium (vestuarios), un tepidarium (habitación tibia) y un caldarium (habitación caliente).

Castillo de Lawrence de Arabia

Es el tercero de los castillos que se visita en la excursión de los "Castillos del Desierto" en Jordania.

 


Su nombre significa "El Castillo Azul" y hay dos versiones que lo justifican. Una habla de la tonalidad que adquieren sus piedras de basalto negro al caer el sol, y la otra hace referencia al oasis homónimo en el que fue construido, único en 12.000 km cuadrados.

 


Este castillo siempre ha tenido una especial importancia por su estratégica ubicación. Ya lo usaron los nabateos para el control de caravanas, pero se lo ganaron los romanos. Luego llegaron los bizantinos y posteriormente lo omeyas.
 
 
La estructura que se puede visitar hoy día se adjudica principalmente a los mamelucos que, rediseñaron y fortificaron la plaza.

 


Es una construcción amurallada de planta cuadrada, con 80m de lado y un gran patio central, en el que encontramos una mezquita. Lo más destacable es la puerta de entrada, compuesta de dos grandes hojas monolíticas que permanecen en funcionamiento.

 


Además de la guarnición otomana, allá por el siglo XVI, el más famoso de sus ocupantes fue Lawrence de Arabia, que en 1917 lo convirtió en su cuartel general, cuando encabezó la gran revuelta contra el Imperio Otomano. Su despacho, que se visita, estaba en la habitación que hay sobre la puerta de entrada.

 

Lástima que la conservación en cuestión de limpieza sea nula, demasiada porquería por

Un oasis de aves migratorias.

La Reserva Natural de al-Azraq, está en el desierto este de Jordania. Se caracteriza por la presencia de pozos acuíferos que forman estanques naturales, humedales y un lodazal enorme conocido como Qa’a Al-Azraq.

Esto es un indudable atractivo para una grandísima variedad de aves que se detienen aquí a descansar en su dura migración entre África y Asia. Algunas de ellas permanecen en la reserva del oasis durante el invierno o durante su período de cría.

Fue creada en 1978 por la RSCN, que se encarga de su gestión desde entonces.

Quseir Amra : El pequeño castillo omeya

 


El Rey Rodrigo que fue el último rey visigodo de España, el Rey de Persia, el Rey de Abisinia, el Rey de India, el emperador de China y algún rey más ( seis en total) que tenían en común una cosa, ser enemigo del califa al-Walid I y del Islam han quedado inmortalizados en los frescos de la sala de recepciones del castillo rojo o Quseir Amra.
 
 
Cuando divisas el pequeño castillo, puedes sentirte un poco decepcionado  ya que verás una construcción no muy grande en medio de una zona árida, pero cuando entras, te quedarás absolutamente maravillado de ver los frescos que se conservan en su interior.

 


Quseir Amra, se construyó a principios del siglo VIII,y fué utilizado como pabellón de caza y descanso para poder disfrutar de sus termas.
 
 
 
Hay varias salas, todas ellas decoradas con frescos y se supone que al menos fué pintado por dos pintores diferentes. Los frescos recrean escenas cotidianas de caza, faenas del campo y en la cúpula esta representado el Zodiaco.

 
 


Quseir Amra, consta de tres zonas diferenciadas, la sala de audiencias que está comunicada con la sala del trono y las termas y el sistema hidráulico utilizado para sacar el agua del pozo.

 


El pequeño castillo rojo es patrimonio universal de la humanidad y está bajo la tutela de la Unesco y está considerado como el castillo Omeya más interesante y visitado de Jordania.

HAMMAMAT MA’IN

A 35 km. al sur-oeste de Madaba se encuentran esta agua termales que manan a cerca de 60º y reciben a cientos de bañistas.-
 
AZRAQ, SHAWMARI, DANA, Y WADI MUJIB

Son Reservas Naturales que acogen gran variedad de fauna y flora, así como un profundo cañón, en el caso del Wadi Mujib,, cuyas paredes llegan a alcanzar los 900 metros.-

JERASH
 
 
Gerasa es el nombre de una antigua ciudad de la Decápolis. Sus ruinas representan una de las ciudades romanas más importantes y mejor conservadas del Próximo Oriente, y se ubican en la región de Gilead, al noroeste de Jordania.
 

 
Recientes excavaciones muestran que Jerash ya estaba habitada durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro (3200 a. C. - 1200 a. C.).

 


Después de la conquista romana, en el año 63 a. C., Jerash y sus contornos fueron anexionados a la provincia romana de Siria, y más tarde se integró en la Decápolis. En 90 d. C. se incorporó a la provincia de Arabia, que incluía la ciudad de Filadelfia (actual Ammán).
 
 
Los romanos garantizaron la paz y la seguridad en el área, lo que permitió a sus habitantes dedicar su tiempo y sus energías al desarrollo económico y a la construcción.
 
 
En la segunda mitad del siglo I, la ciudad de Jerash alcanzó una gran prosperidad. En 106 el emperador Trajano construyó calzadas que atravesaban las provincias, lo que incrementó las actividades comerciales de la ciudad. Adriano visitó Jerash en los años 129-130.
 
 
 

Una inscripción latina registra la dedicatoria religiosa hecha por miembros de la guardia imperial que invernaron allí. El arco de triunfo -o Arco de Adriano- fue erigido para solemnizar la visita.

 


Los habitantes de Sakib y otros pueblos antiguos de la región de Gerasa estaban entre los fundadores de la moderna ciudad de Jerash, en el siglo XIX. Un fuerte terremoto en el 747 d.c. destruyó gran parte de Jerash, mientras que los terremotos posteriores a lo largo de las guerras y la agitación contribuyó a más destrucción.

 


Las ruinas quedaron enterradas en la tierra durante cientos de años hasta que fueron descubiertas por el orientalista alemán Ulrich Jasper Seetzen en 1806, comenzando su excavación y para devolver la vida a la altura de Jerash actual pues 70 años después una comunidad de musulmanes circasianos se instalaron allí al emigrar a Jordania desde su tierra en la región del Cáucaso en el año 1878, después de la guerra ruso-otomana.

 


A ellos se añadieron una gran comunidad de sirios a principios del siglo XX.

 


La ciudad alcanzó un tamaño intramuros de 800.000 metros cuadrados. En el año 614, la invasión persa fue la causa del rápido declinar de Jerash. Sin embargo, la ciudad conoció un nuevo período de esplendor durante la época omeya, como han demostrado recientes excavaciones.
 
 
 
En 746, un gran terremoto destruyó gran parte de Jerash y sus alrededores. Durante la época de las Cruzadas, algunos de sus monumentos fueron convertidos en fortalezas, entre ellos el Templo de Ártemis.
 
 
Continuaron existiendo pequeños asentamientos en la ciudad durante las épocas de los ayyubíes, mamelucos y otomanos, y en 1878 se instalaron en su territorio circasianos procedentes de Asia Central. Desde la década de 1920, las excavaciones y restauraciones de la ciudad han sido casi continuas.
 
 
Los más destacados monumentos de la ciudad son: el Arco de Adriano, el circo / hipódromo, dos inmensos templos dedicados a Zeus y Ártemis, el Foro, de forma oval, y rodeado por una hermosa columnata; una larga avenida columnada, dos teatros (el gran Teatro del Sur y el más pequeño Teatro del Norte), dos baños, varios templos de menor importancia y unas murallas casi completas.

 


La mayor parte de estos monumentos fueron construidos gracias a donaciones de los habitantes más ricos de la ciudad.

 

Desde 350 hubo en la ciudad una importante comunidad cristiana y entre 400 y 600 se construyeron más de trece iglesias, muchas de ellas con ricos suelos de mosaico. La catedral fue construida en el siglo IV.
 
 
 
Por la calidad y grado de conservación de sus restos arqueológicos, se ha llamado a Jerash la Pompeya asiática. Es la segunda principal atracción turística de Jordania, después de Petra.

 


 Conocida en la antigüedad como Gerasa y con más de 6500 años, es una de las ciudades romanas mejor conservadas.-

 


Está situada a 51 km. de Amán y en ella podemos contemplar, entre otros,:




• El Arco Adriano. Construido en el año 129 dC para conmemorar la visita del emperador Adriano a Jerash.

• Jerash Archaeological Museum (Museo arqueológico de Jerash)

• La Catedral

• El Teatro Norte

• El Teatro Sur. Con capacidad para 3.000 personas y que aún se utiliza en la actualidad.

• El Decumanus y el Cardus Maximus

• La Plaza Ovalada

• El hipódromo- La compañía teatral “Jerash Heritage Company” lleva a cabo diariamente una reproducción del proyecto RACE (representación del ejército y las cuadrigas romanas.

• El Ninfeo
 
CASTILLO DE AJLUN
 

 
El castillo de Ajlun1 o Qala'at Ajlun, llamado anteriormente Qala'at ar Rabad, debido a que la familia Rabadi tuvo una importante presencia en la ciudad de Ajlun (también Ajloun) es un castillo islámico situado en la Gobernación de Ajlun, a unos 76 km al noroeste de Ammán, en Jordania, y a unos 15 km de Gerasa.

 
 

 

La maciza fortaleza fue construida por Izz al-Din Usama, comandante y sobrino de Saladino entre los años 1184 y 1185. Al parecer, se construyó por varias razones.



En primer lugar, para proteger la región de los ataques realizados por los cruzados desde las fortalezas de Al Karak, al sur, y Beisan, actualmente en Israel, al oeste.



En segundo lugar, para proteger las comunicaciones entre el sur de Jordania y Siria, ya que, por su situación, domina un estrecho paso del norte del valle del Jordán y tres valles, los wadis Kufranjah, Rajeb y Al-Yabes.


En tercer lugar, para contener el avance del Reino de Jerusalén y como una réplica de la fortaleza de Belvoir, en el lago Tiberiades, en Israel. Y por último, para proteger las minas de hierro de la región.

 
 
El castillo original tenía cuatro torres. Más tarde se añadieron las aspilleras en los muros más delgados y se rodeó de un foso de 16 m de ancho y 12 m de profundidad.

 
 
Tras la muerte de Usama, el gobernador mameluco, Aibak ibn Abdullah amplió el castillo en 1214-1215, añadiendo una torre en la esquina sudeste y una puerta.



Con la caída de Al Karak en 1187, perdió importancia. A mediados del siglo XIII, Yousef ibn Ayoub, rey de Alepo y Damasco, restauró la torre nordeste y usó el castillo como centro administrativo.




En la torre sudoeste hay una inscripción que menciona una renovación durante el mandato del sultán mameluco Aybak, que gobernó entre 1250 y 1257.

 
 


En 1260, los mongoles destruyeron varias secciones, y tras la victoria de los mamelucos sobre los mongoles en la batalla de Ain Yalut ese mismo año, el sultán Baibars I restauró el castillo y limpió la fosa.

 


Durante el periodo otomano, un contingente de cincuenta soldados permaneció en el castillo. Durante el primer cuatro del siglo XVII, el príncipe Fakhr-al-Din II del Líbano lo usó durante su lucha contra el príncipe Ahmad ibn Tarbay. Y, por último, en 1812, el viajero suizo Johann Ludwig Burckhardt encontró el castillo habitado por cuarenta personas.

 


Dos terremotos sacudieron el castillo en 1837 y 1927, y actualmente se encuentra en proceso de restauración, aunque su visita se realiza sin problemas desde la ciudad de Ajlun.

 
Día 4 : AMMAN / MADABA  / CASTILLO SHOUBAK / PETRA

Salida hacia Madaba. Llegada y visita de la iglesia de San Jorge, con su famoso mosaico que representa todos los territorios bíblicos. Continuación hacia el Monte Nebo, desde cuya cima Moisés divisó la tierra prometida. Visita de la colección de mosaicos. Traslado por la visita del Castillo de Shobak denominado en alguna ocasión como “Mont Real”, Shobak data del mismo período turbulento que Karak.

Está enclavado en la ladera de una montaña, sobre una amplia zona de árboles frutales. El exterior del castillo de Shobak es impresionante, con una imponente puerta y una triple pared a su alrededor.
 A pesar de las precauciones tomadas por su constructor, la fortaleza cayó en manos saladinas sólo 75 años después de su construcción. Las inscripciones de sus orgullosos sucesores aparecen en las paredes del castillo.Continuación a Petra.

 


MÁDABA

 


 Conocida como “la Ciudad de los Mosaicos”, por sus espectaculares mosaicos bizantinos y omeyas, como el famoso Mapa de Jerusalén y Tierra Santa, formado por 2 millones de piezas, y que muestra valles, colinas y pueblos hasta el delta del Nilo.-

 




La Iglesia de la Virgen y los Apóstoles, y el Museo Arqueológico, también cuentan con esplendidos mosaicos.
 


 

MONTE NEBO

 

El Monte Nebo, situado a 12,5 km de Madaba, se trata del lugar en el que está enterrado Moisés y constituye el lugar santo más venerado en Jordania.


 

Compuesto por los restos de la basílica, que fue edificada por los monjes en el siglo IV, y otras construcciones más antiguas, su punto más alto se eleva sobre la meseta de Transjordania, y alcanza los 800 metros sobre el nivel del mar.

 
 
 


Desde este punto, el visitante puede admirar un panorama que abraza buena parte de Tierra Santa: hacia el Sur, se divisa el Mar Muerto y el Desierto de Judá y, al oeste, el Valle del Jordán y las montañas de Judea y Samaria.

 


A su vez, y siempre hacia el oeste, este punto también ofrece vistas hacia Belén, la fortaleza de Herodes, las cúpulas de Jerusalén y el oasis de Jericó, vistas que son especialmente evidentes los días claros.


 

Día 5 : PETRA

Día dedicado por completo a la visita de Petra, conocida como la “ciudad rosa”, donde hace más de 2.000 años los nabateos ubicaron la capital de su imperio a lo largo de 500 años, esculpiendo admirables templos y tumbas en las montañas rosadas y utilizando sistemas avanzados agrícolas y de conducción del agua.

El recorrido comienza por la Tumba de los Obeliscos continuando por el Siq, cañón de más de 1 Km de longitud tras el cual se descubre el Tesoro, una tumba colosal decorada con columnas y esculturas de un refinamiento y una belleza incomparables.

Continuación hacia la calle de las fachadas y el teatro para acercarnos a los 850 escalones que nos llevarán hasta el imponente Monasterio “El Deir”.

 
 


PETRA

 
 

Petra es un importante enclave arqueológico en Jordania, y la capital del antiguo reino nabateo. El nombre de Petra proviene del griego πέτρα que significa piedra, y su nombre es perfectamente idóneo; no se trata de una ciudad construida con piedra sino, literalmente, excavada y esculpida en la piedra.

 
 


El asentamiento de Petra se localiza en un valle angosto, al este del valle de la Aravá que se extiende desde el mar Muerto hasta el Golfo de Aqaba. Los restos más célebres de Petra son sin duda sus construcciones labradas en la misma roca del valle (hemispeos), en particular, los edificios conocidos como el Khazneh (el Tesoro) y el Deir (el Monasterio).

 
 


Fundada en la antigüedad hacia el final de siglo VIII a. C. por los edomitas, fue ocupada en el siglo VI a. C. por los nabateos que la hicieron prosperar gracias a su situación en la ruta de las caravanas que llevaban el incienso, las especias y otros productos de lujo entre Egipto, Siria, Arabia y el sur del Mediterráneo.

 
 


Hacia el siglo VI d. C., el cambio de las rutas comerciales y los terremotos sufridos, condujeron al abandono de la ciudad por sus habitantes. Cayó en el olvido hasta que en 1812 el lugar fue redescubierto para el mundo occidental por el explorador suizo Jean Louis Burckhardt (1784-1817).

 


Numerosos edificios cuyas fachadas están directamente esculpidas en la roca, forman un conjunto monumental único, que a partir del 6 de diciembre de 1985 está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. La zona que rodea el lugar es también, desde 1993, Parque Nacional arqueológico.

 
 


Desde el 7 de julio de 2007, Petra forma parte de las Las nuevas siete maravillas del mundo moderno.

 
 


Las gigantescas montañas rojas y los inmensos mausoleos de un tiempo perdido poco tienen que ver con nuestra civilización moderna, y no piden más que ser apreciados por su verdadero valor: como una de las mayores maravillas jamás creadas por la Naturaleza y el Hombre.

 
 


 Aunque han corrido ríos de tinta sobre Petra, nada nos prepara en realidad para este impactante lugar. Hay que verlo para creerlo.

 
 


Denominada a menudo como la octava maravilla del mundo antiguo, Petra es, sin ninguna duda, el tesoro más preciado de Jordania y su atracción turística más importante.



Es una enorme ciudad excavada por completo en las rocas por los nabateos, una tribu árabe muy trabajadora que se estableció en la zona hace más de 2.000 años y la convirtió en una importante ciudad de paso que unía las rutas de la seda, las de las especias y otras que conectaban a China, la India y el sur de Arabia con Egipto, Siria, Grecia y Roma.

 

La entrada a la ciudad se realiza a través del Siq, un estrecho cañón, de un kilómetro de longitud, rodeado por acantilados que se elevan hasta los 80 metros de altura. El simple hecho de caminar a través del Siq es una experiencia inolvidable. Los colores y las formaciones de las rocas son deslumbrantes. Cuando llegue al final del Siq vislumbrará por primera vez la fachada llamada Al-Khazneh (el Tesoro).

 


 Es una experiencia imponente. Una inmensa fachada, de 30 m de ancho y 43 m de alto, excavada en la cara rocosa de rosa pálido eclipsa todo a su alrededor. Se construyó en el siglo I como la tumba de un importante rey nabateo y es una muestra del talento para la ingeniería de este antiguo pueblo.

 
 


El Tesoro es la primera de las muchas maravillas que se encuentran en Petra. Necesitará al menos cuatro o cinco días para conocer la ciudad a fondo. Según se accede al valle de Petra, el visitante quedará sobrecogido por la belleza natural de este lugar y su impresionante arquitectura.




 Existen cientos de elaboradas tumbas excavadas en la roca con complicados grabados que, al contrario que las casas, que fueron destruidas por el terremoto, se construyeron para durar toda la eternidad y 500 han sobrevivido, vacías, pero irremediablemente cautivadoras al pasar por sus oscuras entradas.

También hay un gran teatro construido por los nabateos de estilo romano, con capacidad para 3.000 personas. Hay obeliscos, templos, altares para sacrificios, calles con columnas y, a gran altura, dominando el valle, se eleva el impresionante monasterio Ad-Deir, una subida de 800 peldaños excavados en la roca llevan hasta él.


 

 En el interior del sitio también se pueden encontrar dos estupendos museos; el Museo arqueológico de Petra y el Museo nabateo de Petra. Ambos cuentan con un gran fondo de piezas procedentes en la región de Petra y ofrecen una visión de conjunto del colorido pasado de Petra.

 
 


 Un santuario del siglo XIII, construido por el sultán mameluco Al Nasir Mohammad para conmemorar la muerte de Aarón, hermano de Moisés, se puede contemplar hoy en día en la cumbre del monte Aarón en la zona del Sharah.
 

 

 Dentro del recinto, varios artesanos de la ciudad de Wadi Musa y del cercano asentamiento beduino montan sus pequeños puestos para vender artesanía local, como cerámica y joyería beduina, además de botellas de arena de colores de la zona.


 
No se permite el acceso al recinto a vehículos motorizados. Si no le apetece andar, alquile un caballo o un carruaje tirado por caballos para recorrer el Siq, de 1 kilómetro de longitud.





Para las personas mayores o discapacitadas, el Centro de visitantes, situado cerca de la entrada al Siq, otorga un permiso especial (por un precio adicional) para su traslado hasta el interior de Petra y la visita de las principales atracciones.


 
Una vez dentro del recinto, puede alquilar un burro o, si busca un poco de aventura, un camello. Las dos opciones incluyen el acompañamiento de un cuidador y recorren las rutas del sitio.

 
 


El mejor momento para visitar Petra, sobre todo si tiene pensado tomar fotografías, es desde primera hora de la mañana hasta media mañana o a última hora de la tarde, cuando la inclinación de los rayos solares resalta los colores naturales de las rocas.
 

Por la noche existe la posibilidad de efectuar una visita guiada a la luz de las velas para poder ver la magia de la portada de petra.


Día 6:VISITA PEQUEÑA PETRA (LITTLE PETRA) / WADI RUM

Visita Little Petra (Pequeña Petra) fue habitada por los Nabateos y tiene muchas tumbas, recipientes de agua y cauces, tiene un camino pequeño que lleva a alguna zona del área interior, Siq Al Bared, la escala de esta área y el hecho que es la continuación de Petra, le dio el nombre de la Pequeña Petra. Salida hacia Wadi Rum. Excursión al desierto de Wadi Rum y paseo en vehículos 4x4.

 
 


Nos adentraremos en las arenas rosadas de este desierto, que posee un encanto especial proporcionado por los macizos graníticos que la naturaleza ha modelado con formas caprichosas. Cena y alojamiento en el Campamento.

 


 Las ruinas de la antigua ciudad nabatea de Petra, en el desierto de Jordania, compiten en espectacularidad y belleza con las de Palmira, en Siria, Baalbek, en el Líbano, o Gerasa, en Jordania. Petra sigue despertando el entusiasmo de todos aquellos que la visitan. La grandeza de su arquitectura tallada en la piedra arenisca – que con sus vetas de colores rosados hace aún más soberbia su belleza– impresiona de tal modo al viajero que éste no se pregunta por los edificios que constituyeron en su día la ciudad de los vivos, para siempre aniquilada por los terremotos.



En efecto, las fachadas dispersas por todo su perímetro corresponden en su mayoría a las tumbas de los riquísimos comerciantes, nobles y monarcas que compitieron por mostrar a sus paisanos su fortuna formidable. Pero Petra no era sólo una ciudad para los difuntos; los palacios, las casas, los negocios, los templos, los almacenes, los talleres y los espacios públicos daban cobijo a las actividades cotidianas de una ciudad próspera, bulliciosa y –como señaló el geógrafo griego Estrabón– abierta al establecimiento de extranjeros, por más que su localización proporcione la imagen de una ciudad cerrada y recóndita, accesible tan sólo para algunos privilegiados que vivían o se refugiaban en ella.


Frente a las ciudades de su época, la muralla de Petra era su posición geográfica en medio de un laberinto de cañones horadados en la roca. Esa defensa natural resultaba tan poderosa que la mantuvo durante siglos oculta a la curiosidad de los extraños.

 
La reforzaban bastiones como la torre Conway, que toma su nombre de Agnes Conway, la arqueóloga que la excavó en 1929, y algunos lienzos aislados; al parecer, la ciudad no se dotó de un verdadero recinto amurallado hasta mediados del siglo III.

 

Capital de las caravanas

 El origen de la riqueza de Petra estuvo en el comercio caravanero. Hasta siete rutas confluían en la ciudad del desierto, desde donde se distribuían los productos hacia Alejandría, Jerusalén, Damasco, Apamea y muchas otras ciudades.

 


Las fuentes literarias, como el Periplo del Mar Eritreo y Plinio, detallan las enormes tasas a las que estaban sujetas las mercancías que circulaban a través del reino nabateo. Se dan cifras de hasta un 25 o un 50 por ciento de imposición tributaria. Esa carga, unida al alto valor de los productos comercializados, como seda, betún, incienso, especias o mirra, y por la enorme cantidad de mercancías desplazadas permiten comprender el súbito esplendor del reino nabateo, ocasionado por la enorme demanda derivada de la Pax Romana, que se materializa en su portentosa capital.

 


Sobre la cronología del reino nabateo no se dispone de datos directos que permitan trazar una historia más o menos firme. Hemos de conformarnos con la información arqueológica y las noticias aisladas que proporcionan las fuentes clásicas, esencialmente Diodoro Sículo, Estrabón y Flavio Josefo.
 

 

Toda esta documentación permite constatar que a mediados del siglo II a.C. existía una familia real en Petra, atestiguada por Estrabón, aunque la institución monárquica puede haber precedido a la dinastía de Aretas I, considerado tradicionalmente el primer rey nabateo; el nombre de Aretas I aparece mencionado en la inscripción nabatea más antigua, de 168 a.C.



A partir de ese momento se consolidaron las estructuras del reino y se empezó a construir la necrópolis real. Los diferentes reyes competirían entre sí por lograr fachadas cada vez más bellas y espectaculares para sus tumbas talladas en las paredes rocosas.

 


La ciudad de los muertos
 
Desde el punto de vista formal, la tipología de tumbas talladas en la roca tiene su origen en el extraordinario conjunto de Naq i-Rushtan, la necrópolis de los reyes aqueménidas cercana a Persépolis, en el actual Irán, donde se hicieron enterrar los grandes soberanos persas como Darío I o Jerjes.

 


Esta costumbre se extendió por todo el Oriente helenístico, desde Anatolia, donde se encuentran los hipogeos de Myra, hasta la Arabia Felix (el actual Yemen) y Jerusalén.
 

No se trata, pues, de una invención nabatea, aunque las características de la piedra arenisca de Petra le otorgan un aspecto singular y único. Por otra parte, esta arquitectura presenta, además, influencias orientales, con decoración de escalinatas en la cima de los monumentos, obeliscos y motivos geométricos, basada en modelos asirios, persas o egipcios; y también un gusto más barroco, de inspiración helenística y romana.

 
 


Los estudios ponen de manifiesto que la ciudad monumental corresponde básicamente a la época imperial romana, después de que Petra cayera bajo la órbita de Roma en el siglo I a.C. Las fachadas de las tumbas reproducen las de los grandes templos, como si los difuntos compitieran con los dioses en la suntuosidad de sus moradas.
 


 
Las inscripciones que permiten identificar a los personajes relacionados con estos edificios son muy escasas. La más importante se ha hallado fuera de Petra, en la cercana capilla de en-Numeir. Está datada en el año 20 d.C. y contiene una importante secuencia de soberanos nabateos: «Ésta es la estatua de Oboda, el dios, que han hecho los hijos de Honianu, hijo de Hotaishu, hijo de Petammon… colocada aquí junto al dios Du-Tarda, dios de Hotaishu, que están en la capilla de Petammon, su bisabuelo, por la vida de Aretas, rey de Nabatu, que ama a su pueblo… y de Shaqilat, su hermana, la reina de Nabatu, y de Malco y de Oboda y de Rabel y de Fasael y de Sha’udat y de Hagiru, sus hijos, y de Aretas, hijo de Hagiru… en el mes… del año 29 de Aretas rey de Nabatu, que ama a su pueblo…».

 
 
 


En el interior de Petra se ha encontrado otra importante inscripción. Se trata del epitafio de Sextio Florentino, gobernador de la provincia de Arabia en el año 127, que grabó su hijo en cumplimiento del testamento de su padre. Florentino, de rango ecuestre, debió de morir durante su gobierno en la provincia y adoptó el uso tradicional de la aristocracia local en su monumento funerario.

 


La ciudad de los vivos

 


Los espectáculos, la vida política, los pleitos, el mercado... Todo tenía su espacio en la brillante ciudad donde recalaban caravanas de dromedarios cargados de exóticos productos llegados de los rincones más lejanos de Oriente.

 
 


La ciudad hoy olvidada de los vivos, el escenario de la actividad diaria de sus habitantes, poseía varios espacios públicos entre los que destaca el magnífico teatro, tallado en la roca viva probablemente durante el reinado de Aretas IV (8 a.C.-40 d.C.) y remodelado tras la incorporación de la ciudad a Roma para dar cabida a 6.000 espectadores.

 
 


Una gran vía con columnas, la principal arteria de Petra, porticada a ambos lados y a la que se abrían las tiendas, locales y negocios, unía los principales espacios públicos de la ciudad, como los grandes templos. Uno de ellos ha proporcionado una de las novedades más espectaculares desde el punto de vista arqueológico en los últimos años.

 


 El llamado Gran Templo, edificio nabateo del siglo I a.C., fue remodelado en su interior tras la anexión de Petra al Imperio romano. Las excavaciones dirigidas desde 1993 por la arqueóloga Martha Joukowsky han puesto de manifiesto que en el siglo II se habilitó en él un pequeño teatro con capacidad para más de 300 personas.

 



Es muy probable que fuera usado como odeón –un edificio destinado a certámenes musicales–, aunque también se ha sugerido que podía tratarse de un bouleuterion, el lugar de reunión del consejo de la ciudad o boulé.

 


Aparentemente, también se empleó para sesiones de carácter judicial, presididas por el gobernador provincial romano cuando éste visitaba Petra. La transformación de un recinto religioso en un espacio cívico no es insólita, pues se conoce el caso del Artemision de Dura Europos, en Siria.

 

La originalidad del edificio, no obstante, es extraordinaria, como se ve en los capiteles en los que las volutas del estilo jónico se han convertido en cabezas de elefante; al parecer las paredes estaban estucadas y aún mantienen restos de decoración pictórica.

 

Agua en el desierto

 


La arqueología proporciona información sobre algunos aspectos de la vida cotidiana en Petra. Por ejemplo, las excavaciones han revelado que el pescado formaba parte destacada de la dieta de los habitantes de Petra, y que su consumo se acrecentó con el tiempo. Los datos disponibles en el barrio de ez Zantur, situado al suroeste de Petra, indican que aproximadamente una cuarta parte de los restos de fauna hallados corresponden a pescado procedente del mar Rojo, que se encuentra a 150 kilómetros de distancia.

 


Casi el setenta por ciento pertenece a ovejas y cabras, mientras que los restos de aves suponen apenas un ocho por ciento, esencialmente pollo y perdiz local. Como curiosidad, diremos que en Petra hay una ausencia total de gatos; quizá la introducción de estos animales tuviera lugar ya en época bizantina, durante el siglo VI.

 


En cuanto a la agricultura, el área de Petra dedicada a cultivos era considerable. Entre finales del siglo I a.C. y finales del II se construyeron numerosos diques y canales. Muchos restos de estas pequeñas represas son aún visibles en el área circundante de la ciudad, pero lo que resulta más vistoso son los canales que conducen el agua a su interior, que todavía hoy son causa de admiración entre los viajeros que discurren por el Siq, el angosto desfiladero que conduce a Petra.

 


El agua abastecía fuentecillas y estanques en el área urbana, así como a un gran ninfeo, un santuario dedicado a las ninfas, diosas acuáticas, cuyos restos todavía son visibles en la vía Columnada, junto a un árbol solitario, testigo de la humedad del lugar.

 


Pero aún falta por excavar el ochenta por ciento de la superficie de Petra, cuyo palacio real tuvo que ser de una extraordinaria suntuosidad a tenor de la grandeza de los edificios públicos conservados y de las fabulosas riquezas que atribuyen las fuentes clásicas a sus gobernantes.

 


Estrabón dice que las casas eran de piedra y lujosas. Las más antiguas, del siglo III a.C., no responden a ese estereotipo, pero su construcción mejora a partir del siglo I; se labran los sillares, se pavimentan los suelos, las paredes se decoran, se canalizan las aguas subterráneas y las viviendas se dotan de letrinas, e incluso de termas.

 


En una gran mansión, destruida por el terremoto de 419, aparecieron los restos aplastados de una mujer y un niño. Pero las ruinas causadas por los tres grandes terremotos que destruyeron Petra ocultan, sin duda, testimonios de la vida del reino nabateo que depararán importantes sorpresas a los arqueólogos.

 


 

Día 7. LUNES: WADI RUM / AQABA


 

 WADI RUM

 


El desierto de Wadi Rum se encuentra al sur de Jordania y conforma un enorme valle donde la arenisca y el granito convergen para mostrar un escenario digno de su apodo, el Valle de la Luna.

 
 


Asimismo, personajes históricos que han marcado el siglo XX y la forma de entender los viajes desde entonces como T.E. Lawrence, más conocido universalmente por Lawrence de Arabia, pasaron largos periplos dejando su impronta en el terreno.
 


 

El destino parecía reservarme otra cosa y me dejé llevar hasta que llegamos al mismo poblado de Rum, uno de los pocos lugares del desierto de Wadi Rum donde encontraremos vida humana.
 


 

Las vistas en medio del desierto eran inmensas. Para compararlo de alguna manera vendría a ser algo así como la bahía de Halong en Vietnam pero completamente árido.

 


Las imponentes rocas de Wadi Rum



 

El largo camino de vuelta bordeando las montañas hasta el poblado
 

 
Eso de trasladarse a otro planeta, o a su versión silenciosa, inmensa, una extensión de arena roja, fina, intensa. Ríos de arena entre gigantes de roca que emergen, promontorios imponentes y erosionados por miles de años por el viento, y por la lluvia que aunque no lo parece, en algún momento del año se atreve a caer.



 

A veces llueve en Wadi Rum. Como a veces emergen sus fantasmas, sus leyendas, sus huellas milenarias. Por momentos, confunden las siluetas de turistas en camello como si fueran caravanas de mercaderes, o beduinos.
 


 

Hay rutas que están invadidas por turistas que persiguen aventuras a destiempo. Pero también, hay rutas desoladas y silenciosas, despojadas de turistas, y excedidas de arena, de belleza.

 


Hay quien se atreve a decir, que es el desierto más bello del mundo. Le dicen Uadi Rum, o Wadi Rum, o Valle de la Luna. Le dicen el desierto rojo, un paseo que se puede hacer de mil formas, que se puede extender en una tarde, en un día, en varios.

 
 
 


 Un desierto que se puede dormir en campamentos montados para turistas, que se puede sentir como una noche más del siglo XXI, o del siglo XV, o del que nuestra imaginación nos deje transportar.


 

Uadi Rum significa valle alto o elevado en arameo, parte del hogar de nabateos, de beduinos que aún esperan con el té a punto a sus invitados. Visitantes de cámaras colgadas y protector solar en el rostro, que tal vez como yo, se sorprenden con petroglifos en paredes rocosas, o al encontrar huellas de culturas incluso anteriores al islamismo.

 
 


Y créanme, no hace falta saber de historias, de Lawrence de Arabia para sentirse en un lugar especial.

 


No hace falta saber de leyendas, ni ver largometrajes en que Wadi Rum se torna un paisaje de película.

 
 


No hace falta tanto, aunque no lo desmerezco. Un valle desértico en una región de montañas de granito y arenisca que pueden alcanzar los 1854 msnm, aunque no lo parezca.


 
Un desierto que pertenece a éste planeta, aunque no lo parezca, es suficiente. La naturaleza, una vez más divagando con sus parámetros. Sólo hace falta dejarse maravillar, sin hacer ningún esfuerzo.
 

 

Wadi Rum es hoy una de las principales regiones y atracciones turísticas de Jordania, a penas unos 60 kilómetros de Aqaba, en el Mar Rojo.

 


Se visita sobre todo en tours, organizados mayormente por beduinos de la tribu Zalabia, que ofrecen todo tipo de actividades en el desierto, en la modalidad de turismo aventura o ecoturismo.

 

Se pueden realizar paseos en 4×4, camellos, en globo al amanecer (si el clima sintoniza con la calma del viento).

 


Se puede dormir en campamentos beduinos, almorzar o cenar en restaurantes beduinos, o simplemente tomar un té en campamentos atemporales, hasta desconectarse del mundo.
 

 

El recorrido a Wadi Rum y a Jordania fue parte de un viaje para bloggers organizado por VisitJordan.

 


El Desierto de Wadi Rum es desde junio del año 2011, Patrimonio de la Humanidad por sus valores culturales y naturales. Se suma así a los otros 3 sitios de la lista de UNESCO en Jordania: Petra, Quseir Amra y Um er Rassas como sitios únicos que merecen ser considerados por sus valores excepcionales para la humanidad.


 

A unos 60 kilómetros de la ciudad jordana de Aqaba, el Wadi Rum ha sido habitado desde la prehistoria, y en la actualidad viven allí tribus beduinas que han sabido actualizarse. Son los encargados de ofrecer a los turistas diversas posibilidades de vivir experiencias únicas recorriendo el desierto a la manera beduina.



Los habitantes más antiguos dejaron su huella en forma de petroglifos que continúan estudiándose y las excavaciones suelen descubrir nuevos, como ocurriera hace poco en la zona cercana de Petra.

 


Wadi“ significa valle, y de hecho es el valle más largo de Jordania y además, a más de 1600 metros sobre el nivel del mar. Características que lo convierten en único y que dan forma a un paisaje “lunar”. Tenemos aquí a otro de esos lugares del mundo al que se llama “Valle de la Luna” por las formaciones rocosas, el paisaje yermo y la soledad.

 


Desde que fuera declarado Patrimonio de la Humanidad, se ha despertado el interés por Wadi Rum por lo que es posible que para felicidad de los beduinos, aumente la cantidad de visitantes al este desierto.

 

 

Día 8 AL 10: AQABA

Estancia en régimen de Media Pensión. Días libres para disfrutar de la playa. Alojamiento.

 


AQABA
 

 

 En el sur de Jordania, y a orillas del Mar Rojo, se encuentra es te paraíso para los aficionados al submarinismo.-
 

 Aqaba destaca por su riqueza natural en forma de arrecifes de coral y fauna marina multicolor.



 

Esta ciudad es una de las pocas localidades costeras de Jordania, y da su nombre al golfo de Aqaba.

 


La ciudad más cercana a Áqaba es Eilat (en Israel).

 




Áqaba es conocida por sus balnearios y hoteles de lujo, que atienden a los turistas que van a divertirse en sus playas así como en deportes acuáticos como el windsurfing y el buceo con botellas de aire comprimido.

 
 
 


 Ofrece también otras actividades que aprovechan su ubicación en el desierto. Otro lugar muy popular es el baño turco (Hammam), en el cual los vecinos y visitantes acuden a relajarse.
 

 

Mapa de lugares históricos en la zona de Aqaba

 


 

Desde la antigüedad el fondo del golfo de Aqaba ha sido un lugar estratégico en las rutas comerciales entre Asia y África. La Biblia menciona la construcción en la zona de Eloth de un puerto por parte de Salomón en cooperación con los fenicios. Los lágidas de Egipto tuvieron aquí su puerto de Berenice.

 


Más tarde fue parte del dominio nabateo; y cuando el territorio nabateo fue incorporado al Imperio romano le llamaron Aila y trazaron la via Trajana Nova desde aquí hasta Bostra pasando por Ammán; otras rutas llevaba al mar Mediterráneo y a Egipto. En el año 410 d. C. Áqaba (entonces Ayla) se convirtió en la guarnición de la Legio X Fretensis.

Puerta de Egipto en las ruinas de la ciudad de Ayla

En tiempos del califa Omar fue conquistada por los musulmanes, pasando bajo el gobierno de los Omeyas de Damasco, los Abbasidas de Bagdad, y los Fatimíes de Egipto.

Fortaleza construida por los Mamelucos en el siglo XIII

 

El quinto mástil más grande del mundo se encuentra en Áqaba

En el siglo XII el reino de Jerusalén controló el área y construyó la fortaleza de Helim, relativamente bien conservada. En 1187, Aqaba fue reconquistada para los musulmanes por Saladino. Los Mamelucos la tomaron en 1250 y reconstruyeron la fortaleza en el siglo XIV bajo el sultán Qansah al-Ghouri. A comienzods del siglo XVI la conquistó el Imperio otomano. Con el tiempo fue decayendo convertida en simple puerto de pescadores, aunque pasaba por allí la ruta de los peregrinos musulmanes de Egipto a La Meca.


Durante la I Guerra Mundial en 1917 los rebeldes árabes del emir Faisal, con apoyo británico (Lawrence de Arabia), la conquistaron a los otomanos y se convirtió en un punto de apoyo en la guerra, y después de ésta en parte del reino de Hiyaz. Cuando este reino estaba a punto de ser conquistado por el sultán del Neyed (ibn Saud) Aqaba fue cedida por su rey Alí a su hermano Abdalá emir de Transjordania en 1925.


 
En 1965 el rey Hussein I de Jordania, a cambio de 6000 km² del interior desértico de Jordania obtuvo del vecino reino de Arabia Saudí 12 km² de costa al sur de Áqaba, lo que permitió la expansión del puerto (y el acceso al arrecife de coral de Yamanieh).


 
Durante los años de 1980 y hasta la Guerra del Golfo Áqaba tuvo gran importancia para el comercio (embargado) de Irak.


Esta ciudad es una de las pocas localidades costeras de Jordania, y da su nombre al golfo de Aqaba.

La ciudad más cercana a Áqaba es Eilat (en Israel).

 


Áqaba es conocida por sus balnearios y hoteles de lujo, que atienden a los turistas que van a divertirse en sus playas así como en deportes acuáticos como el windsurfing y el buceo con botellas de aire comprimido. Ofrece también otras actividades que aprovechan su ubicación en el desierto. Otro lugar muy popular es el baño turco (Hammam), en el cual los vecinos y visitantes acuden a relajarse.

 


Aqaba es el resort turístico marítimo de Jordania por excelencia. Con Israel y Egipto a tan sólo unos minutos de distancia a pie y Arabia Saudí a apenas 20 kilómetros de distancia convierten Aqaba en un cruce de caminos dando lugar a las compras, los casinos, la diversión, la noche animada y el disfrute de sus playas en las espléndidas aguas del Mar Rojo.


 

Muchos saudíes, israelíes y jordanos de Amman vienen a este enclave para disfrutar de sus vacaciones. Las temperaturas en diciembre se mueven por los 20 grados y la espectacular costa del Mar Rojo jordano, aunque ciertamente reducida en comparación a sus países vecinos, atrae a una considerable multitud de submarinistas de todo el mundo. Efectivamente, Egipto se lleva la fama y las masas. No obstante, las costas del sur de Aqaba se llevan la tranquilidad y no echaréis de menos la calidad y riqueza del fondo marino con un llamativo coral y multitud de especies marinas.

 


La playa que nos encontramos justo frente al centro de Aqaba no es especialmente llamativa. Eso sí, merece la pena darse un buen paseo y echar una ojeada al paisaje humano que se divisa.

 

 La playa, como prácticamente en todo el litoral mediterráneo, es el reclamo ideal para familias y jóvenes para pasar el rato y disfrutar en compañía. Si además añadimos el aliciente que en Aqaba la temperatura apenas baja de los 20 grados durante los meses invierno, tenemos un espacio abierto y asequible para todos los públicos durante todo el año.

Como en cualquier país árabe los locales llegan con sus shishas, sus cestas de comida y té, se meten al agua vestido aunque como mucho veréis que se bañan los pies. La gente no va a la playa para broncearse o darse largos chapuzones, se trata de un entorno social y veréis cómo los chavales alardean frente a las chicas y los mayores se montan unas buenas timbas de cartas tanto de día como de noche.

Buceo en el Mar Rojo de Jordania

 


Si quieres hacer snorkel o submarinismo lo ideal es desplazarte unos kilómetros al sur de Aqaba.

 


Existe toda una serie de playas con arrecifes de coral dignos de admiración. Tras el muelle y la terminal de ferries que parten a Egipto empieza lo bueno.

 


La playa con arrecifes que encontraréis más al norte y por tanto más cercana a Aqaba se encuentra a la altura del Aquamarina Diver Center.

Un poco más al sur se levanta el centro de información turística –Visitor’s Center-. Frente a él podréis disfrutar de un maravilloso manto de coral asequible incluso para los que practican el buceo a pulmón libre.

 
En el mismo centro de información turística os podéis llevar un mapa gratuito -el mismo mapa escaneado que podéis ver a continuación- con el perfil de la costa de Aqaba donde se detallan cada uno de los lugares dignos de mención.

Las temperaturas en diciembre en el mar rojo oscilan entre los 20 y 25 grados. Ideal para un bañito y pegarse una buena siesta sin que el sol abrase.
 



 
Día 10 : VUELO AQABA / AMMAN

A la hora indicada, traslado al aeropuerto para tomar el vuelo con destino Amman. Llegada y traslado al hotel. Cena y alojamiento.

 
Día 11. VIERNES: AMMAN / ESPAÑA

A la hora prevista, traslado al aeropuerto de Amman para tomar vuelo de regreso a la ciudad de origen. Llegada. Fin del viaje y de nuestros servicios.

 
4-Consejos practicos


1-A Jordania se puede volar con Royal Jordania. Los servicios y la atención en vuelo son estupendos.

2-El visado se obtiene en el aeropuerto por 20 dinares (20€)

3-El trayecto en taxi desde el aeropuerto Reina Alia hasta el centro de la ciudad cuesta sobre 5 dinares (5€)

4-Una botella de agua de 1,5 L cuesta 1 dinar (1€)

5-No se pueden fotografiar ni mujeres, ni policías o edificios oficiales como embajadas, del gobierno o militares

6-Para más información Oficina de Turismo de Jordania.

7-No dejes de entrar a Petra en caballo, carro o simplemente andando por el desfiladero

8- Sube al monasterio de “El Deir”,en Petra, en burro y baja andandoino quemes tus energías tontamente.

 

5-FUENTES DE INFORMACION

 

·         www.visitjordan.com

·         www.wikipedia.org

·         www.karnaktravels.com

·         www.bosche.es

·         www.rumbo.es

·         www.nationalgeografic.com

·         www.101lugaresincreibles.com

·         www.diariodelviajero.com

·         www.viajablog.com

·         www.discoverjordan.com

 


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